El último emperador

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El esplendor de la película con éste título (1987), de Bernardo Bertolucci, encubre con su brillo desmesurado a una personalidad antipática, destruida por los sucesos de su infancia, las memorias empañadas por la manipulación de un ser débil y despreciable, convertido en hombre nuevo por la gracia de la reeducación comunista.
Pu Yi Aisin-Gioro murió como simple ciudadano de la República Popular China en 1967, había nacido hijo de un príncipe en 1906, dos años más tarde fue entronizado como Hsuan Tung, el Dragón Sagrado, emperador del Gran Chin, Hijo del Cielo y Señor de los Diez Mil Años. Las circunstancias de su vida fueron excepcionales e ingratas.
Su autobiografía es manipuladora y engañosa, porque más allá del alucinante retrato que hace de la última corte imperial en la Ciudad Prohibida, la narración se limita al relato sesgado de una sucesión de acontecimientos históricos y termina con una complaciente auto justificación. Pero la escritura no puede encubrir a un hombre sin personalidad ni proyectos políticos, cruel, frágil y desgraciado, una persona frustrada en lo sentimental y en lo sensual, un incapaz; una desdichada marioneta desde el día de su nacimiento hasta su muerte.
Algo muy triste.
Y la novela, la verdadera biografía, debemos de buscarla en lo que no nos cuenta, porque no quiso, no supo o –una vez más- no le dejaron.
Como siempre sucede con un relato histórico, este nos recuerda sucesos que no deberíamos olvidar si es que queremos entender el mundo de hoy: la violación que las potencias europeas realizaron sobre China y sus motivaciones espurias, el expansionismo fanático de Japón y sus crímenes, una revolución histérica como reacción a la realidad de una tiranía feudal y anacrónica, una guerra civil cuyas heridas no se han cerrado y los quistes de un imperio aun por descolonizar: China.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesados en la Historia.
Tipo de lectura: Se hace algo enredosa por las continuas referencias a hechos puntuales y lejanos, y la ingratitud mnemotécnica de los nombres chinos.
Argumento: Informativo.
Personajes: Mezquinos, todos.
¿Dónde puede leerse?: En la plaza de Tian´anmen, frente a la Ciudad Prohibida.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo entre tus libreros de lance.


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