Artrópodos

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Cualquiera que se ponga frente a un papel en blanco puede escribir una novela. Cualquier novela, claro (tome el lector esta expresión como algo absolutamente despectivo). La correlación en literatura suele ser perfecta. Si uno es cualquiera, la novela escrita por él es una más, del montón. Por el contrario, si el autor se diferencia de los demás por alguna razón, su novela conservará esa característica frente al resto de obras.
Dicho de otra forma, el que no tiene las capacidades propias de un escritor no puede conseguir una novela solvente.
He leído la novela de Luis Montero, Artrópodos (Grupo Ajec, 152 páginas, 10 €), aprovechando el fin de semana. No sabía a lo que me enfrentaba. Tan sólo conocía los textos que el autor publica en su blog. Eso lo hago a diario. Pues bien, me he encontrado con una obra gamberra, muy divertida, fácil de leer y, por tanto, accesible a cualquier tipo de lector. No es la mejor novela de este siglo. Si dijera algo así estaría exagerando. Pero creo que tampoco trata de serlo y es esto una de las grandes virtudes de Artrópodos. Montero sabe lo que tiene entre manos y el objetivo más que claro. No es la mejor novela del siglo, pero alborota, como otras nuevas voces, el panorama editorial, desordenando ese mar de fondo que se impuso hace ya demasiado tiempo en la narrativa española. Parece que uno lee una novela y ya ha leído todas.
Pero, también, me he encontrado con una novela extraordinariamente inteligente y, en algunas zonas expositivas (escasas para mi gusto) una filosofía más que interesante. Una pena que el autor no explorase más ese territorio.
Tenía muchas ganas de leer esta novela. Ahora tengo muchas ganas de que la lean los demás. Un libro del siglo XXI que dice mucho y bien. Sería un error del lector quedarse en el cascarón, en la parte simpática y divertida de la obra, sin traspasar la línea que lleva a lo importante, al mundo que el autor nos presenta. Eso sí, lleno de bichitos repugnantes.
Si son capaces de encontrarlo en una librería (misión imposible dado que la distribución parece que haya sido un auténtico desastre) no dejen de llevarse un ejemplar a casa. Porque Montero ha resultado ser un autor diferente y no ha contado cualquier cosa. Y eso sí que es casi un sueño tal y como están las cosas.


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