Tutankhamen

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El 23 de junio, moría a los noventa y ocho años de edad, en la localidad de Sézanne, en Marne, la egiptóloga francesa Christiane Desroches Noblecourt, Gran Cruz de la Legión de Honor.
¡Viva entre nosotros su recuerdo para siempre!
Merced a su trabajo quien escribe estas líneas consiguió, siendo un niño, asomarse atónito a las páginas de un libro para ver lo mismo que Howard Carter vio en el interior de la tumba del faraón Tutankhamen, cuando la luz de la primera antorcha encendió el brillo del oro y los esmaltes en el interior de la cámara mortuoria, inviolada durante tres mil años: ¡wonderful things!, cosas maravillosas.
Porque madame Desroches Noblecourt consiguió en esta biografía rozar la perfección, conjugando el ensayo histórico riguroso con la amenidad de una novela de aventuras, la intriga palaciega y la descripción de prodigios, levantando el velo sobre la vida del rey niño, un eterno adolescente cuyo rostro nos observa encarnado en oro a través de los siglos.
Una obra con un aparato iconográfico extraordinario, las setenta y seis fotografías en color de F. L. Kennet.
Nueve capítulos que resumen una vida y una historia de amor, el furor apagado de una primera herejía, y los rumores del cortejo funerario que la enterró en las arenas del desierto tebano; un catálogo de tesoros y la relación de unos nombres robados al tiempo.
Hoy, desafiando a la muerte, como Tutankhamen, queremos recordar a Christiane Desroches Noblecourt como salvadora de los templos de Nubia, e invitamos a todos a pronunciar en voz alta las palabras de André Malraux, que unieron a las naciones del mundo en un esfuerzo titánico:
Nos habla en una voz tan importante como la de los arquitectos de Chartres, como la de Rembrandt (…) Su súplica es histórica, no porque proponga salvar los templos de Nubia, sino porque con ella la civilización global demanda por primera vez y públicamente el arte del mundo como su herencia indivisible. Solamente hay una acción sobre la que la indiferencia de las estrellas y el eterno murmullo de los ríos no tienen ningún dominio, es el acto por el cual el hombre arrebata algo a la muerte.
¡Gracias, señora, y que encontréis a Isis y a Neftis en el momento propicio!

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena y reveladora.
Argumento: Aventurero y romántico.
Personajes: Tiernos y humanos.
¿Dónde puede leerse?: En el vestíbulo del Cosmopolitan, antes de salir hacia la plaza Tahrir para visitar el Museo Egipcio; o en los salones del Winter Palace antes de cruzar el Nilo hacia el Valle de los Reyes.
¿Dónde encontrarlo?: En libreros de viejo. Puede haber alguna edición moderna.


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