Apocalipsis Z, los días oscuros

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Segunda parte de la novela Apocalipsis Z, que iba de zombis y pasaba por ser post-moderna. Sus méritos como best-seller se deben más al auge del género fantástico en el cine, antes que a sus cualidades literarias. De estilo premeditadamente descuidado, esta segunda aventura (ignoro si pasa igual con la primera parte, pues su lectura debiera ser independiente) cuenta con el escollo de estar narrada desde lo más profundo del averno. Y todo por un empeño incomprensible del autor por convertir la peripecia en un partido de fútbol mal contado, obviando las construcciones de atmósferas y seduciendo al público con la llegada a España de una tercera república a raíz de la que se desencadena una guerra civil que echa más leña al fuego a la ya de por sí oscura y extraña historia. La Z del título da ya debida cuenta del despropósito al género de terror, pareciendo a veces cómica y jugando también con clichés de la aventura y el noir, todo ello para convertir lo fácil en algo premeditadamente complejo.
En este cambio de registros se ve que Manel Loureiro quiere encontrar subversión. Se le compara con Stephen King, y ni por asomo miren, ya que se debe tratar este tema en concreto desde el trazado de una frontera y no desde su disolución. El hecho de esta mezcolanza no sólo entorpece la fluidez natural del relato, sino que aburre al más mitómano.
Convertido en genio de márketing a través de Internet, su autor sitúa la acción en torno a la aparición de TSJ, un virus parecido al ébola, por el que sus víctimas son no sólo mortales, sino capaces de resucitar bajo la apariencia de No-Muertos (o No-Vivos); en este mismo concepto no hay más que un profundo galimatías del que jamás se sale.

Calificación: Malo.
Tipo de lector: Dispuesto a dejar tomarse el pelo.
Tipo de lectura: Aburrida, farragosa.
Argumento: Que si quieres pan, Catalina.
Personajes: Diluidos.
¿Dónde leerlo?: Mejor no hacerlo.


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