La caída de Madrid

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

En torno a la muerte, junto a la cama de Francisco Franco, Caudillo de las Españas, se estructuran voces, que son pensamientos, que son sentires y acciones, definiendo un puñado de personajes, que desde la traición o fidelidad a sí mismos, nos recuerdan una Transición democrática difícil y en la que, ya fueras tirio o troyano, tenías que actuar en una dirección: la hoy por todos conocida y reconocible en nuestras vidas.
Tiene la novela de Chirbes una inmediatez que no da tregua al lector que busca el compás y la armonía, quizás porque no existió tal, pues cada uno de ellos con su máscara y coraza tiene su peculiar modo de vestirse o desnudarse ante la narración. El objetivo es no sentirse hipócrita ante nadie, definiendo el panorama de las dos Españas que tanto furor hace en la capital.
El identificable José Ricart, nos recuerda a su Crematorio, a la vez que define el legado de la empresa familiar tan común, por el que sus hijos son príncipes y los nietos pordioseros.
Es esta una novela más apta para el desapego político que para tragar con lo que viene y enriquecerse de inmediato. Nos encontramos además con víctimas del pasado, como el agente Maxi, súbdito de los fachas que enloquece ante el amor de una prostituta, un estudiante desencantado que luchó con los grises y dos profesores de Universidad, que independientemente de la materia que imparten buscan medrar y/o tener sueños de izquierda.
Alternando el monólogo interior con la escasez de aliento corto, temas como el sexo están tratados desde la ingenuidad o torpeza hasta el vicio o la dominación, todavía demasiado masculinizada.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Alguien que le guste perderse por laberintos, aún a sabiendas de que se puede encontrar.
Tipo de lectura: Amena, interesante.
Argumento: Las dos Españas, la ambición, la pérdida.
Personajes: Estupendos.
¿Dónde leerlo?: Con buena compañía.


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