Por amor a Isis

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ambientada en una época convulsa e intensa, el egiptólogo francés nos sitúa en un clima donde dioses y hombres se pelean en pro del catolicismo o de la religión existente antes del nacimiento de Cristo. El misticismo está en todas partes y también la guerra, seis siglos después de su nacimiento. En Elefantina transcurre la mayor parte de un camino donde Nabsis el guerrero e Isis la sacerdotisa tratan de imponer su criterio. Como novela, la narración hace aguas por muchos sitios y poetiza quizás en exceso en las descripciones. Desde su edición no venal gratuita, pretende manifestar el espíritu de una época de modo amplio, si bien demasiado general.
El hijo al que el corredor de relevos pasa el testigo es File, personaje que detenta el poder de una religiosa ideología, cuyo potencial ni se sugiere, ni se muestra, ni se demuestra por ninguna parte, depositando quizás demasiada confianza en tratar de hacer ver unos usos y costumbres en los oficios tradicionales que optan por resistir.
Se considera cobarde y villano no sólo al que no lucha, sino a quién no trata de soñar por un mundo mejor. Hombre o mujer de poca fe son aquellos que escudándose en una intención o adoración, se postran en el inmovilismo premeditado, quizás porque el autor pretenda que rellenemos los huecos desde la Ítaca de Cavafis.
Posee pues, esta introducción a la obra de Jacq, ese vano alarde de erudición tan común a los malos best-sellers y sus casi 400 páginas, bien hubieran sido invertidas para reciclaje de ese bien tan escaso que es el papel.

Calificación: Prescindible, mal escrito.
Tipo de lector: No sirve ni quién quiera introducirse ni llenarse de Egipto.
Tipo de lectura: Con demasiadas servidumbres.
Argumento: Conflictos bélicos e ideológicos entre el cristianismo y lo anterior.
Personajes: Estereotipos mal embutidos.
¿Dónde leerlo?: En ninguna parte.


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