ago 10 2011

Interrogatorios / Dashiell Hammett

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No son los interrogatorios a los que fue sometido Hammett lo importante de este pequeño libro. Su contenido no revela nada importante. Lo que sí resulta atractivo es comprobar cómo era el ambiente delirante que se vivió en Estados Unidos antes, durante y después de la II guerra mundial. La persecución de comunistas o de los que parecían serlo fue un disparate. Algo que, posiblemente, hoy se arrastra por una sociedad histérica, puritana y obsesionada por el terror que imponen medios de comunicación y los políticos.
Precede a esos interrogatorios una pequeña introducción de los editores que, a pesar de su brevedad, ayuda al lector a colocarse en un lugar en el que puede entender lo que va a leer. Hablan de Hammett; de su carácter, de su resistencia ideológica ante las presiones políticas, de sus hábitos; poco de literatura. Y es que en este volumen no se habla de literatura sino de política y persecución.
Aunque el libro concluye con un relato breve de Hammett, Sombra en la noche, la vocación no es mostrar la obra de este autor. De hecho, el cuento no es brillante. Ni siquiera, bueno. Pero si enseña una forma de entender las relaciones entre blancos y negros dentro de la sociedad norteamericana. Es un relato previsible que busca con torpeza dibujar un mundo complejo que necesitaría mayor capacidad expresiva y no un esbozo.
Los interrogatorios en sí no son nada del otro mundo. Se encuentra en ellos lo esperado aunque no dejan de ser un documento interesante que deja constancia de una sociedad entera.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Muy fácil aunque, debido al contenido literal, se hace por partes prescindible.
Tipo de lector: Interesados en Hammett. Interesados en un mundo mejor.
Personajes: La sociedad norteamericana.
Argumento: El delirio americano.
¿Dónde puede leerse?: A las puertas de Guantánamo.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


ago 8 2011

Jean-Léon Gérôme

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid ha dedicado al pintor francés Jean-Léon Gérôme ha sido una ocasión única para ver reunidos los cuadros de un pintor interesante, pero desacreditado; la mayor parte de cuyas obras se encuentran en colecciones americanas.
El catálogo peca de cierto alejamiento, no parecen los colaboradores demasiado cómplices del pintor, y pasan de puntillas sobre su obra, reivindicándola con poco convencimiento.
Son más curiosos que profundos los trabajos de Dominique Païni, que revisita al pintor como precursor de las escenografías cinematográficas; Édouard Papet en una breve reflexión sobre la policromía en sus esculturas; y Dominique de Font-Réaulx en cuanto a la relación del artista con la incipiente fotografía.
Los demás artículos tratan del interés de los coleccionistas norteamericanos contemporáneos, reflejan las opiniones de la crítica del momento, y justifican ésta exposición, organizada por el parisino museo d´Orsay, la Reunión de los Museos Nacionales de Francia, y el museo Paul J. Getty de Los Ángeles, en colaboración con el Thyssen.
Se toca someramente la más destacada de las vertientes del maestro francés, su cualidad como pintor histórico, como compositor de historias y gran escenógrafo.
Porque por encima de todo, Jean-Léon Gérôme actúa con los pinceles y los colores como un fotógrafo del pasado, un arqueólogo de la imagen, caracterizándose por el carácter narrativo de sus cuadros.
Falla la contextualización, un estudio profundo del lugar que ocupó en las corrientes en las que se inscribe y también, la forma en la que dialoga con éstas; su aportación -por ejemplo- a la pintura orientalista;  el contacto –o la ausencia del mismo- con los prerrafaelitas, y las cualidades que le destacan del resto del grupo de los denominados pompiers.
Porque Gérôme no está solo y no se puede entender su obra sin contraponerla a las de Alma-Tadema, Leys o Leighton, que ni siquiera se citan; sin confrontarla con las de Ingres, Delaroche (a los que solo se apunta) o Cabanel; no se puede interpretar sin una mirada sobre los simbolistas, de Kilmt a Puvis de Chavannes.
Se ha perdido una oportunidad de oro para remover la sombra del gran David en un pintor que fue adorado por Teófilo Gautier y maldecido por Émile Zola.
Falta también -y es inexcusable- un estudio crítico de cada una de las piezas catalogadas.
Nada podemos reprochar a la factura del libro, está cuidada y es de gran calidad, como es habitual, por otra parte,  en éste tipo de exhibiciones.
Ha sido un lujo poder ver en Madrid, y tener las fotografías coleccionadas, de El bardo negro -acertada portada del catálogo-, La excursión del harén, o el titánico Audiencia a los embajadores de Siam en Fontainebleau; además de algunas de las que están consideradas como obras maestras de Gérôme: La ejecución del mariscal Ney, o El duelo después del baile de máscaras. Soberbia La Verdad, desnuda, saliendo del pozo armada con un azote para castigar a la humanidad; e inquietantemente vivas, en una tradición de Pigmalión con la que se juega en varios de los lienzos, las esculturas Cabeza de tanagra, y La jugadora de bolas.

Calificación: Algo superficial para un estudio serio.
Tipo de lector: Interesados en la pintura historicista.
Tipo de lectura: Técnica.
¿Dónde puede leerse?: En el jardín del Thyssen, atado a un árbol.
¿Dónde encontrarlo?: En la tienda del propio museo o librerías especializadas.


ago 6 2011

Shenzhen

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Guy Delisle estuvo un mes trabajando en Shenzhen. Esta ciudad sirvió al gobierno chino como lanzadera de su economía socialista de mercado. Era una ciudad pequeña y se convirtió en una de las ciudades más habitadas del mundo. Y Delisle fue por allí a dirigir un equipo de animación. Durante un mes.
Relata en su cómic la estancia, su aburrimiento, su trabajo desquiciante, la relación con los chinos, la que tuvo con algunos occidentales que encontró por allí. Y lo hace con un trazo difuso, un blanco y negro que genera en el lector la misma desazón que debió experimentar él mismo, haciendo que predomine el grafismo sobre el texto. Irónico, sarcástico a veces, divertido y yendo de lo superficial a las sensaciones más íntimas sin dar respiro. Actitudes absurdas de todos (incluidos él mismo), nuevas comidas en las que nadie podría pensar y con las que se sorprende gratamente, conversaciones de besugos y llenas de secretos que nunca podrán ser desvelados.
Shenzhen es un cómic excelente (como casi todo lo de este autor; si no han leído ya Crónicas Birmanas o Pyongyang deberían hacerlo) que sirve de diario de viaje, de atlas y de reportaje gráfico. Un libro que acerca al occidental mucho más cerca que cualquier otro libro a China, a su dimensión y a su forma de situarse frente al resto del mundo. Es casi un monólogo interior que nos acerca, también, a la personalidad de uno de los mejores artistas del mundo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Muy divertida.
Argumento: Cómo un occidental no entiende nada en China.
Personajes: Podrían ser los chinos, pero no, son los occidentales.
¿Dónde puede leerse?: Antes de viajar para ver la Gran Muralla. Más que nada para saber lo que nos puede esperar por allí.
¿Dónde puede comprarse?: Acaba de reeditarse. Es una oportunidad de oro.


ago 3 2011

Cantar de los cantares

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El llamado Cantar de los cantares de Salomón, es uno de los textos sagrados que comparten el Tanaj y la Biblia. Es un libro de textos poéticos cuyo tema gira en torno a la pasión amorosa.
Existe la tradición -que era ya antigua para los judíos- de considerar estos poemas como una alegoría de las bodas místicas de dios con el pueblo elegido, o con la iglesia de Cristo después.
Una tradición absurda.
Su atribución al rey Salomón es inverosímil.
Entonces llega Fray Luis de León (1527 o 1528-1591) que, antes de que las escrituras fueran accesibles en lengua vulgar, lo traduce -lo que le costará la cárcel-, lo titula hermosa y acertadamente Cantar de cantares, y explica como en persona de Salomon y de su Esposa la hija del Rey de Egypto, debaxo de amorosos requiebros explica el Espíritu Santo la Encarnacion de Christo, y el entrañable amor, que siempre tuvo á su Iglesia, con otros misterios de gran secreto, y de gran peso.
Así, en la versión que manejo, cada capítulo consta de tres partes diferenciadas: el argumento, de la mano del editor –ya en 1798-, fray Diego González, que es en su interpretación categórico y preciso; la traducción del Cantar, elaborada por fray Luis teniendo en cuenta el original hebreo -la traducción de los setenta- y las opiniones de las autoridades en cuanto a los significados semánticos; y por fin la explicación, siguiendo su propio criterio y los de san Jerónimo y san Agustín. Hay un par de prólogos del editor y el autor, que remata la obra con la puesta del Cantar de cantares en octava rima.
Pura retórica y masturbación mental.
Pero ingeniosa, certera, y en algunos momentos, divertida; porque al forzar un poema erótico para convertirlo en relación mística, fray Luis se sitúa entre la ingenuidad y el surrealismo.
El texto es delicioso; la traducción, explicativa y razonada; y lo más abstruso de la exégesis se descarga en notas marginales que el editor entresaca de otros trabajos del escritor castellano, sobre todo de su obra De los nombres de Christo, con lo que el texto queda bastante limpio de disquisiciones teológicas y abandonado a su carnalidad innegable.
La versión rimada es un trabajo de actualización importante, que conserva el sabor y el color del original y nos permite leerlo sin tropiezos, capturando su esencia poética (que se va más a lo simbólico en las traducciones habituales).
Una obra paratextual y curiosa, que Borges incluyó en su Biblioteca Personal, destacando sobre todas las cosas, la serenidad ejemplar de la prosa de fray Luis, y recordando que en éste Cantar de cantares bebe la mística española.

Calificación: Intenso.
Tipo de lector: Interesados en la poesía y la mística. Místicos.
Tipo de lectura: Divertida, pero espesa.
¿Dónde puede leerse?: En el (restaurado) templo de los jerónimos de Madrid.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librero de nuevo o de viejo.


ago 2 2011

La Lidia: Diccionario de tauromaquia

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Andrés Amorós es un gran aficionado a la fiesta de los toros. Además, sabe escribir y rebajar el tono cuando es preciso.
La lidia es un buen diccionario que recoge conceptos básicos de la tauromaquia. A veces, demasiado simples. Puede servir de ayuda a los que se acercan, por primera vez, a una plaza. No les enseñará nada que no puedan aprender al sentarse con un buen aficionado, pero, al menos, lo principal no les sonará a chino. Como suele ocurrir con este tipo de libros, se ha quedado viejo. Por ejemplo, las entradas en las que se intenta resumir vidas y trayectorias de toreros, bien se han quedado cortas, bien faltan de un tiempo a esta parte.
El que ya es aficionado encontrará en este volumen más bien poco. Aunque, si es verdad, algunas cosas no se escuchan en las plazas y puede venir bien tener el libro a mano para enterarse de algún detalle sobre toros y cine o música.
Lo importante del libro es que un hombre culto, un hombre cercano al mundo de la cultura desde hace mucho, apuesta por una fiesta que comienza a ser maldita desde la pureza de lo que representa para muchos.

Calificación: Interesante.
¿Tipo de lectura?: Muy sencilla incluso para el que no sabe nada de toros.
¿Tipo de lector?: Nuevos aficionados. Los que ya lo son tendrán que recurrir a otras obras.
¿Dónde puede leerse?: En la localidad de una plaza de toros.
¿Dónde puede comprarse?: Puedes encargarlo en tu librería habitual.


ago 1 2011

Ararat

Artículo escrito por: Augusto Prieto

No es un relato de viajes demasiado brillante.
El destino al que nos lleva, por el contrario, es muy interesante: Ararat, los montes donde se asentó la estructura del Arca después de un diluvio que anegó el mundo. Un lugar de peregrinación con los accesos restringidos por la política y los enfrentamientos. El último santuario no revelado, común a las religiones del Libro. Turcos, kurdos, armenios, y rusos han participado en convertir la montaña en frontera.
El acercamiento que el escritor neerlandés Frank Westerman pretende, con la búsqueda personal de una religiosidad perdida en un lugar sagrado, es válida, pero falla en su articulación, porque mezcla materiales diferentes que no termina de cohesionar: son recuerdos de la infancia, una elaboración de la presencia de la montaña, la relación del viaje, o la curiosidad geológica.
Persiguiendo la tensión narrativa, nos lleva adelante y atrás, errático, confundiéndonos; desinteresándonos porque salta por lugares ajenos a la exposición, construyendo como relato de viaje zonas que pertenecen a la novela en marcha o al ensayo, y viceversa.
No termina de salir de lo prosaico, la pretensión de acercamiento al hecho religioso resulta forzada, y hay algunas partes farragosas, mientras que se echan de menos muchas cosas: cierta profundización sutil en los textos antiguos y las exégesis de los libros sagrados -en las que sorprende la ausencia del padre Kircher entre otras fuentes-; una mención a la iconografía, del Arca, quizás; y el seguimiento de algunas expediciones que no se mencionan, de los bulos en torno a la nave, de sus avistamientos y sus reliquias. En fin, una historiografía más completa del mito, insertada con sabiduría sobre el terreno. En el viaje.
Concluye la narración de una manera tan abrupta, que éste viaje literario que nos entrega se queda sin justificación y sin remate.
Tampoco es especialmente hábil en las descripciones de las atmósferas ni de los personajes con los que se encuentra en esta ascensión a las cumbres.
Como viajero se muestra novato, eso está bien por lo sincero, pero peca de ingenuo.
No llega a ser un libro prescindible porque hay escasa literatura moderna sobre el asunto y está bien que exista como testimonio de su viaje.

Calificación: Mediocre.
Tipo de lector: Viajeros tras las huellas del Arca de Noé.
Tipo de lectura: Sencilla, en algunos momentos cansina por lo superficial.
Argumento: En torno al viaje.
Personajes: Esquemáticos y escasos.
¿Dónde puede leerse?: En un viaje al Ararat, o a Armenia.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería de viajes: www.deviaje.com www.orixa.com