Ararat

Artículo escrito por: Augusto Prieto

No es un relato de viajes demasiado brillante.
El destino al que nos lleva, por el contrario, es muy interesante: Ararat, los montes donde se asentó la estructura del Arca después de un diluvio que anegó el mundo. Un lugar de peregrinación con los accesos restringidos por la política y los enfrentamientos. El último santuario no revelado, común a las religiones del Libro. Turcos, kurdos, armenios, y rusos han participado en convertir la montaña en frontera.
El acercamiento que el escritor neerlandés Frank Westerman pretende, con la búsqueda personal de una religiosidad perdida en un lugar sagrado, es válida, pero falla en su articulación, porque mezcla materiales diferentes que no termina de cohesionar: son recuerdos de la infancia, una elaboración de la presencia de la montaña, la relación del viaje, o la curiosidad geológica.
Persiguiendo la tensión narrativa, nos lleva adelante y atrás, errático, confundiéndonos; desinteresándonos porque salta por lugares ajenos a la exposición, construyendo como relato de viaje zonas que pertenecen a la novela en marcha o al ensayo, y viceversa.
No termina de salir de lo prosaico, la pretensión de acercamiento al hecho religioso resulta forzada, y hay algunas partes farragosas, mientras que se echan de menos muchas cosas: cierta profundización sutil en los textos antiguos y las exégesis de los libros sagrados -en las que sorprende la ausencia del padre Kircher entre otras fuentes-; una mención a la iconografía, del Arca, quizás; y el seguimiento de algunas expediciones que no se mencionan, de los bulos en torno a la nave, de sus avistamientos y sus reliquias. En fin, una historiografía más completa del mito, insertada con sabiduría sobre el terreno. En el viaje.
Concluye la narración de una manera tan abrupta, que éste viaje literario que nos entrega se queda sin justificación y sin remate.
Tampoco es especialmente hábil en las descripciones de las atmósferas ni de los personajes con los que se encuentra en esta ascensión a las cumbres.
Como viajero se muestra novato, eso está bien por lo sincero, pero peca de ingenuo.
No llega a ser un libro prescindible porque hay escasa literatura moderna sobre el asunto y está bien que exista como testimonio de su viaje.

Calificación: Mediocre.
Tipo de lector: Viajeros tras las huellas del Arca de Noé.
Tipo de lectura: Sencilla, en algunos momentos cansina por lo superficial.
Argumento: En torno al viaje.
Personajes: Esquemáticos y escasos.
¿Dónde puede leerse?: En un viaje al Ararat, o a Armenia.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería de viajes: www.deviaje.com www.orixa.com


Comentarios cerrados.