Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Después de intentar leer este libro, sigo fumando. No lo digo como si fuera algo maravilloso. Al contrario. Soy esclavo de un vicio repugnante que no le recomiendo probar a nadie. Una estupidez de jovencito que me pasa factura cada día. Tendré que intentar un método distinto porque esto de leer libros tan mal escritos me produce daños cerebrales, posiblemente, irreversibles.
La intención es buena. El mecanismo una auténtica desfachatez. Incluso este tipo de libros debe estar bien escrito. No pido que se haga escritura de gran calado. Pido una corrección mínima.
El caso es que, Allen Carr, nos muestra el camino que nos lleva a dejar el tabaco definitivamente. Cuenta con la experiencia propia y reparte consejos a diestro y siniestro. Se dirige al lector como si le tuviera delante, alentando a todo aquel que se deje. Fumar es malo. Único mensaje. Buen mensaje. Pero es que la redacción es penosa, casi insultante.
El que sea capaz de leer semejante cosa que lo haga si eso sirve para dejar fumar. Pero luego lean algo que merezca la pena por aquello de la contaminación desde el lenguaje y los daños cerebrales irreversibles.
Por cierto, fumo desde los 22 años. Lo dejé durante cinco años. De 1993 a 1997. Volví a fumar. Es un asco. Si no lo han hecho nunca evítenlo. Si ya lo hacen lean este libro o apaguen su último cigarro sin avisar (así lo hice yo y funciona al menos cinco años). Es un asquito. Se lo digo yo.

Calificación: Peor escrito no podría estar. Pero igual les ayuda con el tabaco.
Tipo de lectura: Una tortura.
Tipo de lector: Pues ya saben.
¿Dónde puede leerse?: En la puerta de un estanco por si les pasa lo que a mí.
¿Dónde puede comprarse?: En su librería habitual.


Comentarios cerrados.