El largo adiós

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Una de las características que convierten a Philip Marlowe en un personaje especial es su capacidad para embrollarse en lo sentimental, alcanzando a su pesar lo funcional. Con esta premisa se adivina una mente que en ocasiones roza el galimatías y en otras huye del truco fácil. Esta novela, adaptada quizás con demasiada tardanza al cine por Robert Altman da debida cuenta de la capacidad de su autor para crear tramas complejas, fundadoras de lo que se viene en llamar novela negra moderna, a partir de premisas tan simples como las de Simenon. Huyendo del victimismo y haciendo de lo más burdo, poesía, el Marlowe de Chandler es junto al Spade de Hammett, una figura legendaria desde que su sombra pisa las páginas de una California suntuosa y lujosa, poblada por sabios de cartón-gomilla y criaturas ricas que se empeñan en ser desgraciadas. Un grado de descripción minuciosa de las casas o villas se mezcla con una capacidad para el diálogo asombrosa que no da tregua a la aparición de un nuevo personaje o caso, y es que si por algo se es moderno, es por mostrar un mosaico o retrato más que un caso cerrado, un pulular incompleto que no termina, antes que una estructura fija, por más abierta que sea.
La novela empieza como acaba, con un desengaño amoroso visto a través de un mal gesto.
El tema principal de este gran libro nos remite a cómo antes de empezar la partida, ésta tiene asignada ganadores, perdedores, ayudantes y adversarios, tan sencillo como que el mundo es mundo también en Hollywood y cómo la sofisticación no es más que crema hidratante que usan los dueños de este extraño tinglado, crema hidratante que ensucia, pero cuyo uso es tan admirado por las denominadas fuerzas del bien, que acaban untándosela ellos también.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados al género policiaco, pero también a pensar.
Tipo de lectura: Ágil y atenta.
Argumento: Un detective que trata de sumar, mientras el mundo le resta.
Personajes: Mujeres fatales, alcohólicos, polis cretinos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de una comisaría de pueblo.


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