El desencantado

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Valorada en el prólogo de Anthony Burgess como de mayor calidad literaria que Por qué corre Sammy, el hijo del magnate de MGM recientemente fallecido, autor de los guiones de Más dura será la caída y La ley del silencio entre otras, entregó esta novela primordialmente dialogada entre dos personajes imbuidos por la dinámica de un Hollywood crepuscular que ya ha vivido la 2ª Guerra Mundial; esta vez no hay testigos, sólo dos compañeros (un recién graduado en literatura, el otro solvente escritor trasunto del mismísimo Scott Fitzgerald) que se conocen en los estudios y a quienes se encarga desarrollar la historia de un musical ambientado en una universidad norteamericana típica.
No hace concesiones idealistas Schulberg tampoco hacia el mundo de la producción que bien conoce, pintándonos a un Milgrim prácticamente analfabeto, a quién sus compañeros de orquesta le dan los manuscritos subrayados, un negociante con paciencia que tratándose de Manley Halliday (el trasunto del que antes hablabámos) hace más de una excepción.
La novela, fría y nostálgica, dura, trepidante e inmisericorde con las generaciones venideras, hace que los dos protagonistas queden contagiados el uno del otro, simbolizando Manley la nostalgia y anclaje en el pasado desde el éxito y Shep, el desencanto y lucidez de miras desde un futuro negro o fracasado antes de emprender todo intento, terriblemente influenciado por la idolatría. Y es que uno siente que el desencantado es el que se identifica con la impronta de unos tiempos de desastre para el cine, y no el que se sabe adalid que pasará a la historia casi a su pesar.

Calificación: Genial.
Tipo de lector: Aficionado a identificarse con sus ídolos literarios más cercanos.
Tipo de lectura: Amena, a pesar de su crudeza.
Argumento: Vida de un guionista que se niega a dejar de ser escritor.
Personajes: Humanos hasta la extenuación.
¿Dónde leerla?: Junto a una copia de la amable Midnight in París de Woody Allen.


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