Aguirre, el magnífico

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Aguirre, el magnífico es una falla. Una gran estructura de cartón piedra con personajes grotescos pintados de colores a la que una vez confeccionada, exhibida y comentada, se le prende fuego en público. Ocurre en Valencia.
Tierra natal de Manuel Vicent, el autor.
Esto -claro- está bastante lejos del fresco valleinclanesco que el escritor pretende e imita.
El género en sí es bastante mezquino, quiere ser una autobiografía del propio Vicent, en la que se incrustan anécdotas y chascarrillos sobre Jesús Aguirre, intelectual y editor español, fallecido como duque de Alba. De lo que haya hecho Vicent de interesante en su existencia, quedamos ayunos, más allá de sus obras anteriores citadas en la solapa.
De lo que hizo de interesante el duque –y por lo que el duque es interesante- tampoco averiguamos nada con ésta fabulación.
Porque la supuesta novela se sostiene solo sobre una docena de anécdotas malvadas y de sobreentendidos, cotilleos de Black & White.
¿Por qué ha escrito entonces Manuel Vicent éste libro?
Porque el personaje llamado Jesús Aguirre, duque de Alba, vende; y es éste hecho venal el que precipita al autor en lo que critica del personaje, el esnobismo. Pero la pedantería y el cinismo con el que el escritor pinta al duque se vuelven contra el autor, retratándole a él.
Aguirre, el magnífico, intenta ser una crónica del último cuarto del siglo pasado, de su sociedad intelectual y literaria, pero se queda en una sucesión de datos y de nombres.
Hay incorrecciones sangrantes, pequeñas, pero mezquinas inexactitudes imperdonables que llegan a la zafiedad y el descuido; travestimiento de rojerío –por supuesto- y un lenguaje vanidoso y altisonante, lleno de tópicos, cursi, no exento de resentimiento.
Es bastante canallesco por parte de Manuel Vicent, no el hecho de salpicar los capítulos de sobreentendidos, como lo hace, sino la manera en que lo hace y el pretexto que busca para emprender ésta obra.
Suponemos, como siempre, la excusa de que la construcción de una ficción lo admite todo.
La duquesa Cayetana se quejó en una carta al director del diario El País, por la ficción construida con la vida de quien fuera su marido durante veinte años, lo hizo a sabiendas de que le daba publicidad gratuita a Vicent; lo hizo –declara- porque ya que no puede contestarle, lo hago yo, y demuestra con ese gesto lo que es: una señora.
En la carta, Cayetana de Alba dice que ese no es el Jesús Aguirre que ella conoció.
Los que no le conocimos nos quedamos sin saber, y con la impresión de que Manuel Vicent no es un señor.
Y de que nos ha tomado el pelo.

Calificación: Superfluo.
Tipo de lector: Marujillas.
Tipo de lectura: Entre lo corriente y lo pedante.
Argumento: Una serie de anécdotas.
Personajes: No hay dibujo de ninguno de ellos.
¿Dónde puede leerse?: En los camerinos de Sálvame de Luxe, esperando a que te maquillen.
¿Dónde encontrarlo?: En todas las librerías, sección novedades.


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