El cementerio de Praga

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El cementerio de Praga es una novela entretenida, que no es una de las cosas mejores que pueden escribirse sobre una novela producida por un intelectual.
Suponemos que Umberto Eco quisiera reproducir el éxito de su primera novela, El nombre de la rosa; éxito en mezclar lo intelectual y lo divulgativo, en la creación de una trama hipnótica y poderosa, en la afortunada utilización de dos niveles superpuestos de lectura.
Los lectores continuamos deseando que un éxito semejante se repita.
El listón –también es cierto- está situado muy alto.
Eco es un excelente narrador, conoce todos los trucos de la denominada novela postmoderna que él ha estudiado y contribuido a crear: la alternancia lúdica de narradores, los guiños hacia las élites intelectuales, la construcción de una ficción sobre la realidad, la interferencia (y la trascendencia) de lo mediático, las referencias metaliterarias; y utiliza todos estos resortes con eficacia, de manera impecable pero no consigue –aquí- terminar de rendirnos a su discurso.
Es una novela que se hace larga porque hay muchas cosas: la masonería, el caso Dreyfus, los protocolos de los sabios de Sion, carbonarios, paladistas, la marcha de Garibaldi, los procesos psicoanalíticos. Demasiadas cosas. Y con semejante exceso de continente y de contenido éste lector se termina cansando y desinteresado por el hilo de la narración.
No esconde en ningún momento el escritor su pretensión de renovar el folletín, por lo que la cantidad está justificada, y la actualización del género es correcta, aunque no sabemos si es también oportuna.
Interesante el marco histórico, del que –no obstante- parece escaparse en algunos momentos la voz narrativa. Como el escritor es astuto, todo está suficientemente justificado. Adecuados el lenguaje y el tono. Impecable la documentación de la época y su manufactura, sin duda el mayor valor y el mayor acierto de la novela, que abusa –empero- del lector en la sustitución de la causalidad por la casualidad en los encuentros y desencuentros entre sus criaturas de ficción.
Divertido el ajuste de cuentas con el presente y el pasado, y curiosas las reflexiones finales que nos debería producir.
Pierden fuerza las ilustraciones por el formato del libro y se quedan en anécdota, lo que nos lleva a pensar que lo verdaderamente postmoderno hubiera sido presentar la novela a los lectores por entregas, fiel a su forma, lo que sin duda hubiera producido interesantes interacciones, alimentándose de su trama y cargándose de sentido.
Eso sí que hubiera sido un experimento interesante, digno de su autor.
Es lúcido el trabajo del Umberto Eco sobre la impostura, la suplantación, el recurso de la escritura como regresión y reconstrucción de la personalidad; brillante la utilización de las palabras en su variedad olvidada.
Meritorio -en todo caso- el trabajo, intenso y cuidadoso.

Calificación: Entretenida.
Tipo de lector: Aficionados a la novela larga y al folletín, en los estilos de Dumas y de Sue.
Tipo de lectura: Requiere que el lector aporte la curiosidad.
Argumento: Denso de sucesos.
Personajes: Vestidos de ficción.
¿Dónde puede leerse?: Puede ser una buena opción para la playa (si son las del Sena en el verano de París, mejor).
¿Dónde encontrarlo?: ¿Dónde no encontrarlo?


1 Respuesta en “El cementerio de Praga”

  • ani_mza ha escrito:

    Muy buena reseña. El libro suena interesante, me gustaría leerlo para poder sacar mis propias conclusiones. Saludos