abr 19 2011

Cosmópolis

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

El personaje protagonista de esta novela está convencido, y con ello arrastra a su prójimo, de que sin dinero no hay tiempo; construido desde una imagen que lo mismo podría pertenecer, desde la imagen de un bróker tecnificado de Wall Street, a la banda de ganadores o perdedores del sistema, Eric Packer vive una osada jornada diaria donde llegar con vida es su máxima aspiración, convertido a su vez en un eslabón menoscabado de una cadena productiva y, a la vez, en una unidad infinitesimal de información de todo un engranaje. La supervivencia, vista desde lo pequeño (casi invisible), nos hace ver la decadencia de unos tiempos, como premisa deconstruida y deshumanizada.
El día durante el que transcurre la trama está lleno de movimiento y confort vacío y es que instalarse en la comodidad de antiguas guerras ganadas, supone perder el presente, por eso Kafka está tan presente. Eso y un pesimismo atroz. Sin duda, intuimos que Eric va a bajar de su escalón profesional antes de que lo haga, desde el principio le vemos imbuido en una corriente que le hace a la vez creador de instintos y naúfrago, actor y actante.
La novela está dedicada a Paul Auster, lo que no sabemos es si DeLillo en Cosmópolis utiliza esta dedicatoria en clave amistosa o irónica, ya que Packer no es sólo un guapo deprimido, sino alguien resignado a trabajar o hacer dinero (sólo por existir) y que lo hace bajo amenazas nada fantasmales, tan reales como la inexistencia de un espacio o tiempo diáfanos, que tal vez pudiera rellenarse, si es que lo hace, con su ego.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Más exigente que el de Auster.
Tipo de lectura: Frenética, desasosegante a pesar de su brevedad.
Argumento: Un día en la vida de un perdedor, su sucesor le espera con un revolver.
Personajes: También está Berno Levin, que es el antagonista perfecto.
¿Dónde leerlo?: Lejos de cualquier vorágine.


abr 18 2011

Open Secret

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Cuando se vacía de contenido, un libro pierde su sentido y se convierte en poco más que una carcasa con resonancias huecas.
Eso ocurre con el Open Secret concebido por el interesante artista escultor británico Anthony Caro.
Como en casi toda su obra, trabaja aquí mediante lo abstracto y lo ensamblado. Concibe una escultura-contendor que se ejecutó en diferentes materiales, las de cartón gris deslucen la mecánica del concepto original. Las piezas creadas en metales brillantes, sin embargo, especialmente las de cobre y aluminio son hermosas, enigmáticas; reflejan la luz al tiempo que la absorben; recuerdan naves espaciales o recintos industriales postmodernos. De hecho, en su exposición en la sede editorial de Madrid, se acompañan de una simulación de la escultura como maqueta para un edificio en medio urbanita o rural.
Dentro solo hay un portafolio con poemas escritos a mano por Hans Magnus Enzensberger y un pasaje del Mercader de Venecia de Shakespeare escrito por Anthony Caro.
Todo está envuelto por los más exquisitos artesanos y los materiales más elaborados: papel hecho a mano en Japón, tintas de colores, envolturas de seda negra serigrafiada.
Enzensberger es un escritor y poeta alemán con vinculación emocional y literaria con España; ha traducido a Rafael Alberti y a Cesar Vallejo.
No hay tiempo en una exposición artística para juzgar lo conveniente de los textos.
La edición es de treinta y un ejemplares.

Calificación: Inadecuado tándem contenido/continente y encuadernación/arquitectura.
Tipo de lector: Interesados en arte contemporáneo y poesía.
¿Dónde puede leerse?: En la galería de Ivorypress, en la calle Comandante Zorita de Madrid.
¿Dónde encontrarlo?: En www.ivorypress.com


abr 17 2011

Diarios de Adán y Eva

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Espléndido, divertido y más profundo que superficial. Mark Twain desde la ironía, a veces desde el sarcasmo, nos presenta la historia de Adán y Eva. Un par de seres vivos que, al fin y al cabo, fueron el primer hombre y la primera mujer, fueron todos nosotros. Se sirve del mito bíblico para indagar en las relaciones entre hombres y mujeres, entre el ser humano y la naturaleza, en su capacidad para admirar y destruir la misma cosa. Recurre a los tópicos para desmontarlos desde un humor incisivo y desternillante, descarga de cualquier teología la aparición del ser humano sobre la tierra (tan sólo enuncia algún resquicio para que la narración se sitúe en zonas comunes a todo lector).
Alterna el autor los diarios de uno y de otro, de Adán y de Eva, lleva uno más allá que el otro para retroceder de nuevo y hacer aparecer lo que sustenta el futuro de los personajes. Lo ridículo aparece como natural, el desastre aparece como parte de la existencia, el descubrimiento del mundo como algo natural. La condición humana se explica desde donde el hombre siempre lo hizo, desde el mito. Un mito sobre otro mito. Lo laico y lo sagrado unido para crear una estructura literaria universal.
Hombre y mujer. Vida y muerte. Humor y patetismo. Una excelente reflexión sobre lo que somos.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera que esté dispuesto a mirarse en el espejo.
Tipo de lectura: Muy entretenida y fácil.
Engancha desde el principio.
Personajes: Todos nosotros.
Argumento: El mundo que vivimos, el mundo que siempre está.
¿Dónde puede leerse?: Da igual, pero a solas para poder digerir algunas cosas.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


abr 16 2011

Aguirre, el Magnífico

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

A través de un fresco que informa de los últimos acontecimientos considerados históricos en España, el escritor valenciano Manuel Vicent nos habla de este personaje peculiar, a veces trasnochado, aristócrata, duque de Alba, introductor del pensamiento de la Escuela de Francfort en España, sacerdote o plutócrata. Existe cierta ironía en el retrato del personaje, en ese punto de vista desde el que se nos narra, por el que el personaje narrador, testigo de sus hazañas, es un don nadie que se convierte en un don alguien y el protagonista un don alguien que se convierte en lo contrario. Ignoramos si Vicent conoció a Jesús Aguirre, lo que me atrevo a decir es que ese esperpento valleinclanesco del que dice partir aparece demasiado velado (si es que lo hace). Se pretende, por tanto, vender ejemplares y mostrar un personaje más desde el dibujo que desde el compromiso ideológico y literario que suponemos al leer la contraportada; el humor aparece más en los títulos de los capítulos que en su desarrollo, llegando a sugerir historias muy bien contextualizadas y escritas con solvencia, sin llegar a adivinar el porqué de tanto malabarismo. Se supone que la idea es mezclar ficción y realidad o jugar a que estos parámetros son disímiles y, a la vez, parecidos.
Existe una flema; que quiere, pero no puede buscar raíces ideológicas en algo; el protagonista tiene poder económico y social e insisto, no es Max Estrella ni de lejos, sino un producto más de su época que de un destino lacerante, y como tal vivirá sus últimos días recluido en el Palacio de las Dueñas sevillano, acordándose de todo menos de los hermanos Machado.

Calificación: Deshonesto.
Tipo de lectura: Entretenida, simpática.
Tipo de lector: Que busque evasión.
Argumento: Crónica de una España ¿negra?.
Personajes: Todos y ninguno.
¿Dónde leerlo? Paseando por el Madrid de los Austrias, mientras hacemos dos o tres tonterías a la vez.


abr 15 2011

La señora Dalloway

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Virginia Woolf es una de las grandes renovadoras.
De la literatura, por novelas rupturistas con la época en la que escribió, entre las dos grandes guerras; del feminismo, por sus reflexiones sobre la mujer en textos como Una habitación propia; y también del pensamiento por la aplicación de los complejos procesos psicoanalíticos que genera en la creación de sus personajes.
La señora Dalloway (1925) es el paradigma.
Y lo que transmite al relato una energía descomunal, aparte de la lucidez en la percepción de las realidades y de la empatía con los seres que desfilan por las páginas, es el hecho de utilizar como trampolín el marco más vetusto: el viejo espíritu de la Inglaterra imperial; Londres, que sale gracias a Virginia de la niebla en que le sumergiera Turner; The Season.
Porque todo lo que sucede en la novela, sucede en una conciencia universal el día en que La señora Dalloway da una fiesta mundana.
Una narración de impresiones y de pensamientos que va de lo diminuto de las fibras de la hoja de un árbol, a lo general de la luz brillante del verano que lo impregna todo, con un trasfondo pagano y panteísta.
El narrador de Virginia va saltando de un personaje a otro, dibujando el mundo con arabescos de colores, coreografiado como un ballet, en el que hilos imperceptibles unen a los seres humanos entre sí, y también con la naturaleza, mientras que fuerzas misteriosas los repelen. Un narrador que va entrando en la mente de los personajes, interpretándolos para el lector.
De esta manera Virginia Woolf pensó la Inglaterra secular y la reveló al siglo XX. Es una de los grandes escritores de todos los tiempos.

Calificación: Obra maestra indiscutible.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Lúdica y brillante.
Personajes: Vivos.
¿Dónde puede leerse?: En Londres, sentados en Green Park.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual de nuevo o de viejo encontrarás diferentes traducciones.


abr 14 2011

La canción de los misioneros

Artículo escrito por: admin

Texto cortesía de Paula Pinilla.

Primera novela de John Le Carré que pasa por mis manos. Será porque el personaje principal y yo compartimos profesión. La empecé a leer despacio, curiosa por qué me iba a encontrar en las casi 400 páginas de la historia de Bruno Salvador, intérprete acreditado de origen congoleño, de madre negra y padre blanco y misionero.
Sin embargo la novela comienza de forma rotunda, con una introducción clara y directa en el personaje, presentándose (él mismo) como lo que es, un artista de las lenguas africanas, trabajador para los servicios de inteligencia del gobierno británico, fiel a estos y al código deontológico de los traductores, pero con su corazón mirando siempre al Congo, que le vio nacer y en donde los señores de la guerra no hacen más que sucederse unos a otros sin pasar por alto el conflicto ruandés.
Además, Salvo, que así se hace llamar, es impulsivo, decidido y apasionado. Pero de eso nos irá convenciendo a lo largo de nuestra lectura. Para esta narración llena de amor y pasión en todas sus acepciones, cargada a la vez de historia y actualidad, Le Carré consigue atrapar al lector desde la primera página con la simpatía de Salvo, con su vida (culebrón típico de cualquier otro ciudadano londinense): casado con una mujer a la que le importa más su trabajo que su relación; la aparición no buscada de la otra, a quien conoce en uno de sus trabajos no secretos y a la que tiene que abandonar súbitamente por un trabajo de carácter urgente y secreto… Y, de pronto, nos vemos inmersos en un mar por el que a ningún intérprete le gustaría navegar, pero no le queda más remedio.
Eso sí, no sin antes tragarnos el idealismo del asunto. Imagínense la felicidad de Salvo cuando es requerido para hacer de mediador entre representantes de algunas tribus congoleñas y miembros del alto standing británico, reunidos por el bien de su amado país. Salvo, como el buen intérprete que es acata las órdenes de sus superiores sin rechistar; en tanto interpreta en una mesa llena de delegados de un cártel anónimo por el bien del Congo, traduce, por debajo de la línea de flotación las conversaciones entre ellos durante los periodos de descanso, en una sala de calderas improvisada. Ante semejante línea, su ética laboral de trabajador para los servicios de inteligencia británicos se verá por primera vez afectada por sus raíces y descubrirá que no es oro todo lo que reluce. Tras este trabajo secreto de 72 horas en una isla sin nombre, y 7000 dólares en el bolsillo, regresará a Londres para darle un giro de 360 grados a su vida, movido por un sentimiento irreprimible que antes de aquel encargo parecía compartir con importantes personajes que ahora harán oídos sordos.
Ésta, por encima de toda la intriga que suscita el relato, y de la carga irónica y sonrisas que pueda arrancarnos, es una historia llena de emociones, especialmente de amor, con su desamor correspondiente. Una historia de amor entre personas, y por su tierra compartida, el Congo. Un amor irrefrenable que nos impide dejar el libro para seguir mañana cuando nos damos cuenta de que nos enfrentamos cara a cara a una utopía, un sentimiento que todos deseamos para alcanzar la satisfacción plena, felicidad, o como cada uno quiera llamar a ese sentimiento que, una vez alcanzado, evita un agujero en el estómago para siempre. Algo que no existe ni existirá nunca porque ni ayer, ni hoy, ni mañana, el mundo será honesto consigo mismo, porque siempre habrá un primer y un tercer mundo, relegado a las órdenes del que más tiene y más quiere, de personas con almas de doble filo.
Al final, es la ley de la selva. Al final la lucha pacífica, promovida por los sentimientos humanos, es otra utopía más porque no hay paz sin guerra. Al final, este llanto por África es un ejemplo más de la hipocresía en que vivimos, pero a la vez son ánimos para aquellos a los que no les de miedo sentir, y luchar en nombre de sus sentimientos, sin importar las consecuencias.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Apasionante.
Tipo de lector: Cualquiera.
No sobra nada y engancha desde el principio.
Personajes: Muy bien diseñados. Cada uno con su motivación clara que les lleva hasta el lugar justo.
¿Dónde puede leerse?: Antes de una reunión en la que se dirán cosas que esconden cosas debajo.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería.


abr 13 2011

Gomorra

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

En la línea de Capote y su A sangre fría, nos enfrentamos a una novela documental, escrita  por Roberto Saviano a raíz de la película italiana realizada sobre la Camorra; no es material anecdótico lo que aquí se cuenta, no en balde sólo por destapar sus cartas, el autor ha sido perseguido, pero es que su ajuste de cuentas u omertá está precisamente ahí, en dar debida cuenta de nombres y apellidos, clanes, presentes, pasados y futuros de un movimiento que nace en Nápoles, recorre todos los continentes y países y causa tanto a nivel local como ya no digamos internacional, más asesinatos que el terrorismo. Hay algo desafiante en la propia cinética o lógica de la Camorra y es su versatilidad para los negocios: desde escombros o basuras, pasando por la construcción (el autor da nombres de empresas en concreto en la Costa del Sol y Tenerife) o el tráfico de drogas, se mueven resortes o cadenas de producción ilegales en las que están implicados desde poderosos self-made men hasta camioneros o intermediarios aspirantes a empresarios con carrera.
La novela tiene sentido argumental en tanto el narrador que documenta lo que ha visto, se embrutece e implica desde distintos puntos de vista. Todo comienza con una panorámica de las basuras almacenadas en el puerto de su mentada ciudad y termina con un análisis del cine como medio que, por más que recree, se queda corto ante una horrible realidad, que se empieza recreando desde la locura de El corazón de las tinieblas, se clava en el inconsciente como pasa con Ernst Junger y termina asimilándose desde la perturbadora lógica de las películas de gángsters; todo desde la posición de testigo privilegiado que confiesa estar aún vivo, a pesar de su impotencia.

Calificación: Perturbada y perturbadora.
Tipo de lector: No necesariamente literario, identificado más por el qué se cuenta que por el cómo.
Tipo de lectura:  Amena.
Argumento: Ajuste de cuentas informativo, comprometedor y comprometido.
Personajes: Reales.
¿Dónde leerlo?: Junto a un periódico, en casa, comprobando si está nuestro nombre en algún sitio o si nos puede implicar por apellidarnos como alguien.


abr 13 2011

Solar

Artículo escrito por: Carmen Neke

En una entrevista televisiva con Ian McEwan sobre esta novela el autor, de una manera inconfundiblemente británica, corrige al entrevistador cuando éste afirma que el libro está escrito en clave de comedia: más que una comedia, dice, es una sátira. Y el protagonista Michael Beard tampoco pretende ser una parábola del mundo occidental, aunque es cierto que ambos tienen en común su capacidad de crear el caos que va a llevarles a su destrucción a causa de su ambición, su avidez, su falta de disciplina y autocontrol. La ciencia y el cambio climático son temas que dan poco juego en la literatura, afirma McEwan, y la sátira puede ser una manera de hacerlos más digeribles para el lector.
La novela gira en torno a un personaje tan inteligente y brillante como despreciable, un físico ganador del Premio Nobel que subsiste gracias a su reputación y a los múltiples comités y actos públicos a los que es invitado, mientras asistimos al hundimiento de su quinto matrimonio en un juego mezquino de poder y crueldad disfrazado de buenas maneras. Como telón de fondo se nos presentan las investigaciones científicas sobre energías alternativas sometidas a la tiranía de las modas, la opinión pública y los dictados económicos. La salvación del mundo, es la cínica conclusión a la que se llega, no se va a alcanzar a través de la virtud y el idealismo sino por medio de esta misma ambición y falta de escrúpulos de la que hacen gala todos y cada uno de los personajes que desfilan por el libro.

Calificación: Merece mucho la pena.
Tipo de lector: Libro poco apto para lectores idealistas, muy recomendable para el resto.
Tipo de lectura: Amena, inquietante, perturbadora. Y estupendamente bien escrita.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: Un Premio Nobel de Física es celebrado públicamente por su trabajo en energías alternativas mientras su vida personal acumula cada vez más residuos susceptibles de acabar con él.
Personajes: A cual más cretino.
¿Dónde puede leerse? En la playa, no hay que huir siempre del cliché.