Diarios de Adán y Eva

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Espléndido, divertido y más profundo que superficial. Mark Twain desde la ironía, a veces desde el sarcasmo, nos presenta la historia de Adán y Eva. Un par de seres vivos que, al fin y al cabo, fueron el primer hombre y la primera mujer, fueron todos nosotros. Se sirve del mito bíblico para indagar en las relaciones entre hombres y mujeres, entre el ser humano y la naturaleza, en su capacidad para admirar y destruir la misma cosa. Recurre a los tópicos para desmontarlos desde un humor incisivo y desternillante, descarga de cualquier teología la aparición del ser humano sobre la tierra (tan sólo enuncia algún resquicio para que la narración se sitúe en zonas comunes a todo lector).
Alterna el autor los diarios de uno y de otro, de Adán y de Eva, lleva uno más allá que el otro para retroceder de nuevo y hacer aparecer lo que sustenta el futuro de los personajes. Lo ridículo aparece como natural, el desastre aparece como parte de la existencia, el descubrimiento del mundo como algo natural. La condición humana se explica desde donde el hombre siempre lo hizo, desde el mito. Un mito sobre otro mito. Lo laico y lo sagrado unido para crear una estructura literaria universal.
Hombre y mujer. Vida y muerte. Humor y patetismo. Una excelente reflexión sobre lo que somos.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera que esté dispuesto a mirarse en el espejo.
Tipo de lectura: Muy entretenida y fácil.
Engancha desde el principio.
Personajes: Todos nosotros.
Argumento: El mundo que vivimos, el mundo que siempre está.
¿Dónde puede leerse?: Da igual, pero a solas para poder digerir algunas cosas.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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