Aguirre, el Magnífico

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

A través de un fresco que informa de los últimos acontecimientos considerados históricos en España, el escritor valenciano Manuel Vicent nos habla de este personaje peculiar, a veces trasnochado, aristócrata, duque de Alba, introductor del pensamiento de la Escuela de Francfort en España, sacerdote o plutócrata. Existe cierta ironía en el retrato del personaje, en ese punto de vista desde el que se nos narra, por el que el personaje narrador, testigo de sus hazañas, es un don nadie que se convierte en un don alguien y el protagonista un don alguien que se convierte en lo contrario. Ignoramos si Vicent conoció a Jesús Aguirre, lo que me atrevo a decir es que ese esperpento valleinclanesco del que dice partir aparece demasiado velado (si es que lo hace). Se pretende, por tanto, vender ejemplares y mostrar un personaje más desde el dibujo que desde el compromiso ideológico y literario que suponemos al leer la contraportada; el humor aparece más en los títulos de los capítulos que en su desarrollo, llegando a sugerir historias muy bien contextualizadas y escritas con solvencia, sin llegar a adivinar el porqué de tanto malabarismo. Se supone que la idea es mezclar ficción y realidad o jugar a que estos parámetros son disímiles y, a la vez, parecidos.
Existe una flema; que quiere, pero no puede buscar raíces ideológicas en algo; el protagonista tiene poder económico y social e insisto, no es Max Estrella ni de lejos, sino un producto más de su época que de un destino lacerante, y como tal vivirá sus últimos días recluido en el Palacio de las Dueñas sevillano, acordándose de todo menos de los hermanos Machado.

Calificación: Deshonesto.
Tipo de lectura: Entretenida, simpática.
Tipo de lector: Que busque evasión.
Argumento: Crónica de una España ¿negra?.
Personajes: Todos y ninguno.
¿Dónde leerlo? Paseando por el Madrid de los Austrias, mientras hacemos dos o tres tonterías a la vez.


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