Gomorra

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

En la línea de Capote y su A sangre fría, nos enfrentamos a una novela documental, escrita  por Roberto Saviano a raíz de la película italiana realizada sobre la Camorra; no es material anecdótico lo que aquí se cuenta, no en balde sólo por destapar sus cartas, el autor ha sido perseguido, pero es que su ajuste de cuentas u omertá está precisamente ahí, en dar debida cuenta de nombres y apellidos, clanes, presentes, pasados y futuros de un movimiento que nace en Nápoles, recorre todos los continentes y países y causa tanto a nivel local como ya no digamos internacional, más asesinatos que el terrorismo. Hay algo desafiante en la propia cinética o lógica de la Camorra y es su versatilidad para los negocios: desde escombros o basuras, pasando por la construcción (el autor da nombres de empresas en concreto en la Costa del Sol y Tenerife) o el tráfico de drogas, se mueven resortes o cadenas de producción ilegales en las que están implicados desde poderosos self-made men hasta camioneros o intermediarios aspirantes a empresarios con carrera.
La novela tiene sentido argumental en tanto el narrador que documenta lo que ha visto, se embrutece e implica desde distintos puntos de vista. Todo comienza con una panorámica de las basuras almacenadas en el puerto de su mentada ciudad y termina con un análisis del cine como medio que, por más que recree, se queda corto ante una horrible realidad, que se empieza recreando desde la locura de El corazón de las tinieblas, se clava en el inconsciente como pasa con Ernst Junger y termina asimilándose desde la perturbadora lógica de las películas de gángsters; todo desde la posición de testigo privilegiado que confiesa estar aún vivo, a pesar de su impotencia.

Calificación: Perturbada y perturbadora.
Tipo de lector: No necesariamente literario, identificado más por el qué se cuenta que por el cómo.
Tipo de lectura:  Amena.
Argumento: Ajuste de cuentas informativo, comprometedor y comprometido.
Personajes: Reales.
¿Dónde leerlo?: Junto a un periódico, en casa, comprobando si está nuestro nombre en algún sitio o si nos puede implicar por apellidarnos como alguien.


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