Milagro de la Rosa

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Milagro de la Rosa fue una de las novelas que redimieron a Jean Genet para la sociedad. La Redención por la literatura.
Ficciona su primera juventud, pasada en el presidio de Fontevrault y elabora la nostalgia de Mettray, el correccional en donde había terminado su infancia.
Mezclando la jerga carcelaria –cuyos matices se pierden con las traducciones- con un lenguaje de una profundidad poética que roza lo sagrado, Jean Genet crea una exaltación del delincuente, del marginado, del asocial, los que fueron sus compañeros de cárcel y de delito, convirtiéndose y convirtiéndolos en seres épicos, casi mitológicos desde la exploración de su erotismo y de su violenta ternura.
Es un testimonio estremecedor que sale de una prisión como las que inventara Piranesi, lóbrega, pesadillesca, incomprensible y aislada del mundo, en lo físico y en lo mental. La creación de un mundo aparte con sus propias reglas, de una comunidad mística.
Hay en la novela algo muy proustiano o muy francés, si ambas palabras no significan lo mismo, en cuanto a literatura de elaboración de la memoria; un internamiento en el laberinto de la mente y de la propia sexualidad, que actúa como correlato del encierro físico; el lacado de los recuerdos por una sucesión de capas superpuestas que se van abrillantando.
Es una novela mesiánica, identificada con el martirio, en el que el mundo homoerótico de Genet se proyecta sobre sus camaradas mediante la turbación y la violencia.
Libro profundo, intenso, creado desde la rebeldía y la sexualidad liberadoras.
Milagro de la Rosa que despliega su belleza sobrecogedora emergiendo del estiércol y de la suciedad.

Calificación: Duro.
Tipo de lector: Marginal.
Tipo de lectura: Mística y áspera.
Argumento: Casi carece de él.
Personajes: Violentos.
¿Dónde puede leerse?: Mientras se espera para un bis a bis.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


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