1280 Almas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Sobrecogedora novela policíaca firmada por Jim Thomson que destaca sobre todo por la utilización de un narrador personaje que no es ni más ni menos que el sheriff corrupto, cínico y cobarde Nick Corey, dueño del orden moral y cívico del pequeño condado de Potts, racista impertérrito, asesino y holgazán, que vive con Myra, una mujer que vive con la pata quebrada, harta de sus devaneos y escarceos sexuales con otras mujeres, y que se mantiene así debido a que Corey mantiene también a su hermano discapacitado, que por otro lado, también le odia.
Abunda el diálogo como forma brutal de hacer empujar la acción; tal vez este personaje esté tan bien trazado como el de Jack La Motta en Toro Salvaje o Tony Soprano, no tanto por su actitud testosterónica hacia la mujer y el trabajo, si no porque gracias a él se entiende una realidad a la vez nueva y distinta, no por poco común. Efectivamente Nick Coreys hay muchos y no sólo en el interior hipotético de cada uno de nosotros, sino en ayuntamientos y jefaturas de Policía, seguros de sí mismos y dispuestos a ser reelegidos como políticos.
Ponernos de primeras en su lugar resulta desagradable, es por ello ésta una novela de antihéroes donde las mujeres tampoco callan, sino que pelean, algunas como gallinas cluecas, otras como auténticas víboras, en su condición de generosas amantes, como él las llama.
Se dice que Thomson escribió este relato basándose en diversos trabajos precarios que tuvo antes de dedicarse al periodismo. El testimonio de un agente de la ley que lo mismo hace la vista gorda ante un caso de proxenetismo ilegal con tal de pillar cacho, que se quita la culpa ante asesinatos, definen no sólo un carácter temerario, sino pasivamente negligente y ponen a esta criatura en abismos morales dignos de mención.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector:  Conocedor del género negro.
Tipo de lectura: Inconcebible en mayor número de páginas.
Argumento: El mismo que las películas de mafiosos, con otro enfoque.
Personajes: Redondísimos.
¿Dónde leerlo? Lejos de un periódico.


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