ene 19 2011

Punto omega

Artículo escrito por: Carmen Neke

La combinación de una interesante reseña y una experiencia anterior muy positiva con este autor fue lo que me llevó a la lectura de Punto omega de Don DeLillo. Yo ya partía del supuesto de que en este libro en realidad no pasa nada, y también es cierto que me gustan los libros de ideas sin acción siempre que no sean demasiado extensos y estén muy bien escritos, requisitos ambos que se cumplen aquí de sobra.
Los críticos estadounidenses suelen poner de manifiesto la economía de medios y carácter semiabstracto de las últimas novelas de DeLillo en contraposición con el lenguaje exuberante de sus obras anteriores, aunque el propio autor afirma que no es una decisión estilística deliberada sino que es la forma y el estilo que le piden los libros que escribe en la actualidad. En esta novela DeLillo hace una reflexión sobre el tiempo y la percepción que tenemos de él, de cómo una ralentización (como la que se ilustra al principio y al final de la novela con el montaje artístico del MoMa sobre la película Psicosis) va a darnos una visión muy diferente y posiblemente más acertada y penetrante de la realidad, cuanto menos nos dará un nuevo ángulo de visión. Y la ilustración literaria de esta idea me ha resultado muy conseguida, Punto omega es un libro muy diferente que casi me atrevería a calificar como literatura en estado puro. Por eso mismo creo que buscar otros mensajes o simbologías detrás de sus páginas es bastante innecesario.

Calificación: Algo completamente diferente.
Tipo de lector: Que ame la literatura por encima de las tramas y argumentos.
Tipo de lectura: Una novela corta que se lee como un poema.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página, tampoco le falta ninguna.
Argumento: Cuatro personajes en busca del tiempo perdido.
Personajes: Un asesor del Pentágono entrado en años, un joven cineasta y la hija de este. Y un misteriosa figura en primera persona que aparece al principio y al final.
¿Dónde puede leerse?: En algún lugar fuera del tiempo y del espacio, es una lectura que exige calma y silencio absolutos.


ene 18 2011

El corazón es un cazador solitario

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novela de gran calado y profundidad literaria. Fue gestada por la autora norteamericana Carson McCullers a la temprana edad de 23 años; el uso de un narrador complejo, capaz de pegarse a las vidas y afrentas de media docena de personajes singulares, hacen de este libro un intento literario encomiable que se recomienda no tomar a la ligera, ya que tratar de hacer lo mismo escribiendo, no sólo requiere tener los machos bien atados, sino estar continuamente en una línea que nos puede llevar fácilmente al precipicio. Se ha comparado a la autora con D. H. Lawrence y Faulkner, pero es posible que las huellas de la también sureña y católica Flannery O’Connor pudieran estar presentes como influencia. Aunque en estas cosas nunca se sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina.
La novela comienza potentemente contándonos la relación entre dos sordomudos pertenecientes a un sector social marginado; ellos son John Singer y Spiros Antonapoulos; flaco y a veces ingenioso el primero; gordo y cascarrabias el segundo; el caso es que Singer cuida de su amigo, en quién ve a alguien cariñoso y agradable a pesar de sus malas pulgas, que le llevan finalmente y no sólo por su natural discapacidad, al manicomio.
A continuación vemos a Singer junto con el solidario y callado dueño de una cafetería, su mujer, su hija (una chica aficionada a la literatura y a la música) y un médico negro comprometido con la lucha social por su raza. Singer cae bien al dueño del establecimiento, aficionado a invitar a comida a tullidos y enfermos. Se siguen diversas disertaciones a través de las que vemos a una típica familia americana en torno a una idea de autorrealización de sus componentes, que al lado del cuadro marginal que se pinta, vemos ya como desfasada.

Calificación: Compleja.
Tipo de lectura: Exigente y, a la vez, gratificante con la humanidad que desborda a través de sus personajes.
Tipo de lector: No acostumbrado a que le den todo mascadito y que no espere moralejas.
Argumento: El sueño americano visto, entre otros, por gente que nació con él resquebrajado.
Personajes: Auténticos.
¿Dónde leerlo? En casa, pero sintiendo el aire frío de estos días, mientras tratamos de hacernos con una manta.


ene 16 2011

Los Trazos de la Canción

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La de Bruce Chatwin ha sido una de las personalidades interesantes del siglo XX. Viajero y gran fabulador.
En este libro de viajes, intentó condensar los estudios y las anotaciones de largo tiempo dedicado a reflexionar sobre el nomadismo, a meditar sobre las respuestas a una pregunta que todo viajero –que no turista- se hace mientras que viaja, pero también antes de partir; se la hizo Rimbaud: ¿Qué hago aquí?
El lugar buscado para esta reflexión es el gran outback australiano.
Los Trazos de la Canción son caminos invisibles, evocados con el sonido, con los que los aborígenes australianos establecieron una especie de mapa del territorio; una malla de lugares sagrados que se anuda sobre los complejos mitos de la creación del mundo. Es un sistema de una complejidad desconcertante, difícil de entender, sobre todo, por las restricciones que la cultura aborigen impone sobre su difusión y su conocimiento.
Por lo menos Chatwin lo intentó. Conocimiento y acercamiento en unos difíciles años setenta en los que la exclusión y el racismo marcaban la (des)integración de los propietarios tradicionales en la sociedad australiana.
Los Trazos de la Canción es una obra romántica, ambiciosa, y quizás fallida; no llega a la penetración psicológica que el escritor alcanzó con su libro anterior, En la Patagonia, y solo consigue arañar la corteza de esos trazos sin llegar a ponerlos en conexión feliz con este viaje.
Aun así es una obra interesante.
Está el sarcasmo en la descripción de las personas y la astucia para captar el detalle y re-crear el momento. Es el retrato de una sociedad dividida y extraña, el intento de establecer una geografía totémica y de conectarla con otros mitos ancestrales, porque estos no son más, para Chatwin, que fragmentos de vida espiritual del hombre primitivo que apremia reconocer.
Son de gran interés las reflexiones sobre la violencia humana que salpican el libro, siguiendo a un encuentro con Konrad Lorenz, y sabrosas las anotaciones sacadas de las libretas de apuntes que conectan nomadismo, instinto y evolución e investigan la tendencia humana a desplazarse incansablemente de un lugar a otro; en ellas brilla el talento de Bruce Chatwin.
El escritor, aunque muy crítico con él, no deja de reconocer la deuda con los estudios de Strehlow (Aranda Traditions, Songs of Central Australia) y con El Pensamiento Salvaje de Lévi-Strauss.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Aficionados a la antropología y los libros de viaje. Viajeros por Australia.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: El imprescindible para fijar sus reflexiones.
Personajes: Como siempre en Chatwin excéntricos y grotescos.
¿Dónde puede leerse?: Viajando hacia Australia.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería de viajes deberían tenerlo, por ejemplo www.deviaje.com o www.orixa.com


ene 13 2011

Ocho teorías sobre la religión

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Daniel L. Pals presenta en este volumen diferentes formas de entender la religión. Presenta y apenas discute nada de lo que otros dicen. Casi es más un escaparate que otra cosa. Es verdad que el libro es muy útil para aquellos que necesitan consultar las propuestas que hacen Tylor y Frazer, Freud, Durkheim, Marx, Weber, Eliade, Evans-Pritchard y Geertz, como principio de entendimiento de lo que supone la religión para el ser humano. Pero eso mismo se encuentra en las obras de cada uno de los autores. Los comentarios y análisis de Pals se quedan algo cortos y se ciñen al hecho religioso sin comparar las diferentes teorías y sin rozar aspectos sobresalientes (como, por ejemplo, la antropología en su vertiente critica).
Añade el autor una serie de sugerencias para que el que esté interesado pueda ampliar la información sobre cada autor. Hubiera sido un detalle destacar, de cada una de esas lecturas, lo más interesante. Más que nada porque las sugerencias deben sumar cerca de 20.000 páginas. Y, además, el lector tiene la sensación de quedarse a medio camino y obligado a buscar en un segundo intento.

Calificación: Nada del otro mundo aunque se refiera a eso precisamente.
Tipo de lectura: Muy técnica.
Tipo de lector: Ha de estar muy interesado en el asunto.
Faltan muchas cosas en el libro.
¿Dónde puede leerse?: En casita y con un buen café.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería especializada.


ene 12 2011

El gaucho insufrible

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Libro de relatos y ensayos del genial y ya desaparecido autor chileno Roberto Bolaño, afincado durante sus últimos años en España. Demuestra una capacidad lacerante, rítmica y concienzuda del relato. Algo que Herralde sólo supo ver al fin de su etapa y, en este caso, sin ser una colección ejemplar de su obsesión por escribir y leer, todos los temas (sus temas) aparecen de una forma u otra. Desde la necesidad de construir ese mundo tan propio donde la palabra medida y el testimonio a través de ella, cargada de un magnetismo y sentido del humor especiales que provocan aquí más sonrisas que carcajadas, el libro es sencillo y, a la vez, invita a seguir profundizando en la obra de un autor que escribe con la misma facilidad (o al menos así lo parece) con que el resto de los mortales bebemos un vaso de agua o vemos una película; desde esa necesidad de contar historias que su carácter, poco dado al exordio, le hizo más clarividente en la escritura que en el habla.
En Jim se nos hace una semblanza de un norteamericano perdido en el recuerdo. Cualquier otro hubiera escrito un poema satírico con más enjundia o grandilocuencia, pero el escritor prefiere comenzar a introducirnos en el espíritu de un libro que pretende ser todo menos tenaz. Es inevitable que asociemos la imagen del gringo con la de Pereda, un abogado que se debate entre hacerse juez o pleitear asuntos sociales, aún a sabiendas que el oficio de juez, por más sacrificado, sin embargo le reporte menos dividendos.
En El policía de las ratas se nos cuenta la vida de un policía con vocación administrativa, ordenado y expedito; el tipo nos habla de su patrullaje por las alcantarillas de su pueblo.
Destacar los dos últimos ensayos recopilados aquí, que resultan un intento a la vez desvaporizador y flemático de asuntos como su propia enfermedad.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: No requiere grandes destrezas, conocerlo es disfrutarlo.
Tipo de lectura: Sencilla y amena, en algunos relatos la intencionalidad puede parecer aviesa.
Argumento:  Sobre casualidades, enfermedad, literatura, cine, poniéndose en lo peor desde lo mejor.
Personajes: Atrapados, pequeños, sencillos.
¿Dónde leerlo? En una cafetería después de ver una de Ricardo Darín.


ene 11 2011

Australia

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Puede ser excesiva pero no hay otra con la que se pueda comparar.
La guía para Australia, de Lonely Planet, es uno de los buques insignia de la casa editora que, hemos de recordar, es australiana. La primera edición es de 1977, cuando el cofundador de la empresa recorrió la inmensa isla continente en solitario para redactarla; la adaptación al español, de 2008, sigue la decimocuarta edición en lengua inglesa.
La mayoría de sus redactores son aussies y eso se nota. Porque es parcial y no sigue la tendencia sobre viajeros (ajenos) que escriben para viajeros, indispensable en la visión de una guía y valor seguro en las que presenta la editorial para otros destinos.
Peca de subjetividad y puede ser excesivamente crítica, o demasiado entusiasta, en algunas apreciaciones.
El exceso de información abruma las páginas dedicadas a Sydney y, en general, el tomo entero, sin que pueda superar lo que ofrece para las ciudades internet, cualquier Time Out o una guía de tendencias en lo que se refiere a entretenimiento, hoteles y restaurantes. Demasiada información porque, reconozcamos, la facilidad que ofrecen el país y el idioma para viajar, no puede compararse con los destinos asiáticos.
Pero es tremendamente útil para un viaje largo porque incorpora consejos valiosos para la compra de un automóvil, numerosos mapas, e información sobre tráfico y transportes. Y para abarcar todo el territorio no hay ninguna más prolija. Porque está todo lo que se precisa.
Si se maneja el inglés, para bucear en la Gran Barrera de Coral, se puede optar por la más reducida Queensland & The Great Barrier Reef, y Lonely Planet presenta -también en inglés en su colección Regional Guides- Tasmania, East Cost, y Perth & Western Australia. Para la capital oficiosa del país también tiene guías, (en City Guide y otra más trendy en Encounter) aunque cabe investigar alternativas.
La editora podría plantear un formato desglosable para volúmenes tan grandes como es este, pero también Europa, India o los Estados Unidos; añadiría valor a las guías y comodidad de manejo al viajero.
Australia, de Lonely Planet, encantados de haberse conocido.

Calificación: Indispensable, aunque mejorable.
Tipo de lector: Viajeros.
Tipo de lectura: Técnica.
¿Dónde puede leerse?: En el avión y durante el viaje. Antes para planear las rutas.
¿Dónde encontrarlo?: En librerías especializadas en guías como www.deviaje.com o www.orixa.com , se pueden comparar guías y escuchar consejos.


ene 10 2011

Desde mis poemas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Compilación realizada por Cátedra de los cuatro poemarios del escritor zamorano Claudio Rodríguez. Ya en la declaración de intenciones inicial se nos hace partícipes de una visión a la vez deudora del clasicismo y las vanguardias. Castilla y León, el Cantábrico y sus estados de ánimo proyectados sobre el paisaje y paisanaje de sus gentes, no le son ajenos, cultivando con astucia y prolijidad en el verso largo no sólo retratos y semblanzas majestuosos, deudores y a la vez independientes de los de Sánchez Mejía o Don Guido, donde se trasplanta por magia una visión ambivalente del camino, espejismos en que palabras como el miedo o el silencio se explicitan y racionalizan.
En Don de la ebriedad, escrito con tan sólo 17 años, el autor implanta un modo de observación de la naturaleza que a veces es contemplación juiciosa, por momentos alucinante, viciada y mágica, para terminar evocando una reflexión que es distinta en cada lector según la experiencia vivida. Esa ebriedad que tan poco tiene que ver con el clásico in vino veritas, se hace aquí tan diamantino como en San Juan de la Cruz, y a la vez trata de quitarse importancia a sí mismo.
Algo que llama la atención además es la velocidad como meta en los versos, lo que convierte su obra en algo moderno y capaz de transustanciarse en lo que es y en lo que parece con suma facilidad. El ultraísmo y futurismo están pues presentes, y es que hay algo artísticamente encomiable y es su coherencia interna; los cuatro poemarios bien podrían ser todos un poema, y a la vez todos uno solo, y esto se logra no sólo en beneficio de la temática a tratar, sino de la forma y profundidad en sus propósitos.

Don de la ebriedad
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.

Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!

Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?

Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector:  Decidido a no encontrar respuestas vitales.
Tipo de lectura: Incisiva y plácida; perezosa y concentrada.
¿Dónde leerlo?  En una casa de campo plácida escuchando a una avutarda.


ene 5 2011

Entre paréntesis

Artículo escrito por: Carmen Neke

Esta recopilación de escritos ensayísticos y críticos de Roberto Bolaño fue publicada a modo de aperitivo anticipatorio al lanzamiento de su novela póstuma 2666, dentro de esa tendencia editorial tan moderna de publicar todo lo que un escritor de éxito haya puesto alguna vez sobre papel sin pasarlo por filtro selectivo alguno.
Roberto Bolaño es un gran poeta, cuentista y novelista. Es además un autor que consiguió transgredir estos géneros y forjar una obra total donde estas divisiones estilísticas dejan de tener sentido. Pero como ensayista y articulista no da la talla, especialmente sus reseñas literarias son penosamente superficiales. Bolaño está sobre todo interesado en lo que él mismo tiene que decir acerca del tema del que habla, actitud fundamental para un literato, pero funesta para un crítico literario. Solamente cuando escribe desde la admiración sincera van a alcanzar sus escritos un entusiasmo tan contagioso que hasta llega a compensar su falta de rigor y contenido.
Hay sin embargo otra manera de leer esta recopilación de artículos: como un mapa de la intelectualidad española del período de entresiglos. Bolaño nos da involuntariamente una imagen escalofriante de la dictadura a la que someten el mundo de las letras hispanas un par de editores visionarios que deciden qué escritores deben ser leídos en nuestro país, y un grupo de intelectuales doctrinarios cuyas ideas, gustos y preferencias van a marcar el canon cultural a seguir por quien quiera estar en la cresta de la ola literaria. Comparado con el anarquismo cultural postulado por los protagonistas de Los detectives salvajes, este panorama resulta tanto más desolador.

Calificación: Prescindible.
Tipo de lector: Incondicionales de Bolaño.
Tipo de lectura:  Entretenida, informativa, involuntariamente significativa por momentos.
¿Dónde puede leerse?  En un café literario, no olvide las gafas con montura de pasta.