La noche en casa

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Se trata de la primera y aclamada obra del escritor madrileño, José María Guelbenzu, encuadrada dentro de numerosos manuales de literatura de posguerra. En su día la novela supuso un revulsivo contra la acción política de los 70, distanciándose de los prototipos creados y de la novela social acostumbrada, para insertarnos en una tradición más hedonista, que hoy sólo es interpretable desde la misma ironía desde la que contemplamos películas como Tigres de papel de Colomo. Los personajes utilizan el hogar para guarecerse no sólo del ataque de los grises, sino de su falta de compromiso, hartos de sentir un hastío que entonces era necesario y buscándose a sí mismos a través de una idea de libertad que les permitía alternar con sus amantes y fumar a escondidas, mientras se entretenían escribiendo poemas existencialistas al burdo amor, conscientes de su mediocridad y deseando huir de ella, para quedar finalmente atrapados por ellos mismos.
Chéspir es un poeta casado con Pilar, con quién tiene un hijo llamado Mozart, más por ser unigénito que por brillar en la música. Conforme vamos pasando páginas, asistimos a su separación, si bien Chéspir no deja nunca de amarla, si bien probablemente la razón de que ella no lo quiera son sus escarceos con Paula. Hay una especie de semejanza en el carácter de ambas mujeres, que viven el amor de forma apasionada, pero lo que atrae al protagonista de Paula es cierto afán diletantista por el que ve renacer proyectos disímiles en su cabeza, según ella porque no cree en la fidelidad, según él por cierta irresponsabilidad o incapacidad para ser feliz. Se reflexiona pues sobre el hecho de si vivir a salto de mata siendo un poeta o intelectual es beneficioso espiritualmente o si todo no es más que un enmarañamiento de la idea de status.

Calificación: Interesante en su contexto, quizás no ha envejecido todo lo bien que se quisiera.
Tipo de lector: Con curiosidad por conocer los usos y costumbres de la Transición en España.
Tipo de lectura: Amable, quizás en exceso.
Argumento: Sobre lo ridículo y lo inconformistas que, sin necesidad de serlo, nos volvemos tantos.
Personajes: Hedonistas anhedónicos.
¿Dónde leerlo?: Junto a El peso del mundo o No acosen al asesino para no tener nada en contra de su autor y ver cómo él también ha sabido ser heterogéneo y dispar.


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