De la Elegancia Mientras se Duerme

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Reconozco que he quedado fascinado después de terminar de leer esta obra peculiar que llega al lector, por su forma y su poder de evocación, más como hechizo que como novela. Como acumulación de retazos que van definiendo y explicando una vida.
Esa fuerza cautivadora surge de la construcción de una voz narrativa elegante, categórica y precisa.
La composición participa de características comunes a las artes plásticas de la época en la que fue publicada, 1925, se puede hacer un paralelismo: una historia fragmentada y llena de aristas, como formada por planos superpuestos; una atmósfera morbosa y decadente; un estilo exacto pero lujoso, raro como lo puede ser una flor en un invernadero; un lenguaje cuidado, lleno de minúsculos adornos llamativos que son símbolos y referentes.
Son manos aisladas, expuestas a la contemplación como en un dibujo de Erté; es una sucesión de cuerpos ahogados que se deslizan por el Sena desde un París entrevisto; un cochero que asiste desde el pescante de su carruaje a una función en el teatro del mundo, donde están la sífilis, la perversión y la sexualidad decadente; ojos vacíos de emoción y arquitecturas inquietantes, como en los cuadros de Delvaux.
No es conveniente decir nada aquí sobre el vizconde de Lascano Tegui, porque la mera mención de sus hechos biográficos opacaría las reflexiones sobre su libro, y sería injusta con la labor alambicada que despliega Juan Sebastián Cárdenas en su texto introductorio, en donde documenta lo que sabemos de la invención patafísica de su vida y de su obra.
De la Elegancia Mientras se Duerme se lee con perplejidad porque su narrador exquisito juega con la paradoja y el desconcierto, porque se define por sus actos como un ser superior, trascendente, definitivo y tremendo. Porque anuncia en las primeras líneas los hechos que desencadenan su conclusión.
Es una novela maldita y oculta, que se publica por primera vez después de más de ochenta años. Sorprendente como su autor. Novela hechiza cuyo culto hemos de sostener o rechazar de manera irreflexiva, como una religión.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lector: Decadentes.
Tipo de lectura: Exquisita.
Argumento: Tenue, podríamos hablar de sucesión de argumentos o de argumentación de sucesos, o de ambas cosas más bien; y esto no es un juego de palabras.
Personajes: Fascinantes y oscuros.
¿Dónde puede leerse?: En el bar o en la terraza del Ritz de Madrid, de París, de Londres.
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en la librería Méndez, en la calle Mayor de Madrid, donde te lo pedirán si no lo tienen, como hacen habitualmente.


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