Áyax, Las Traquinias, Antígona, Edipo Rey

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Edipo es sin duda el Rey en este cuarteto de textos teatrales, unidos únicamente en la edición por motivos compilatorios. Siguen la secuencia temporal, supuesta en la creación de los textos, aunque no hubiese sido inoportuno alterar el orden de los dos últimos para facilitar su comprensión dramática.
Sófocles es considerado como uno de los padres del teatro. El Mármol de Paros, sitúa su nacimiento cuatrocientos treinta y cuatro años antes del nacimiento de Augusto. En ese gran siglo de oro, Atenas asiste al nacimiento de la democracia, que descarga del poder a los dioses, y enfrenta al individuo con su destino.
Edipo Rey es una obra decisiva en la historia del teatro, que es la de la literatura. Por la creación del mito, enraizado en lo subconsciente y lo primitivo; por la perfección de su composición dramática, que mantiene la tensión con un dominio de los recursos equilibrado y eficiente; pero sobre todo por la composición de un conflicto íntimo y desgarrador que deviene público, y que materializa un ambiente de pesadilla que captura al espectador, y en menor medida al lector. Edipo nace con un pecado original que le deja preso de la arbitrariedad del destino, pero también colabora en precipitarse dentro de una de las grandes tragedias de la literatura.
La confrontación de Antígona -hija de Edipo- con Creonte, es la que enfrenta al ciudadano con la ley; al individuo con la sociedad; pero también a la mujer con un mundo de hombres. Cuestiona el ejercicio del poder y la sumisión, en un contexto en el que el peso de la religión y de las tradiciones comenzaba a cambiar (como hoy, dos mil quinientos años después, sigue comenzando a cambiar, de ahí la actualidad del texto).
Esas dos obras son mucho más poderosas que Las Traquinias, en donde sin embargo se reflexiona sobre temas cruciales y se hace desde el punto de vista de la mujer: los celos, la reversión del Amor, la posesión del otro.
Sófocles ancla la tragedia de Áyax en la Ilíada, prolongando la querella por las armas de Aquiles. La obra teatral, tiene resonancias de ese gran poema épico. Es la historia de la caída de un gran hombre vencido por las pasiones de la ira y la venganza, que debe expiar sus culpas con la muerte para ser reivindicado. La construcción de los diálogos es un interesante ejercicio de retórica.
En todas las tragedias, el coro asume la reflexión sobre lo que sucede, y encaminaba -en la antigüedad- los estados de ánimo del espectador; leídas hoy, sus intervenciones resultan arduas por las continuas referencias a la mitología y el exceso lírico, complicado por las traducciones. En muchos montajes teatrales contemporáneos se prescinde de él o se reduce su presencia.
Como siempre sucede con el teatro clásico, conviene en su lectura acudir a diferentes versiones, incluso leyéndolas simultáneamente, porque las traducciones son bastante variables.

Calificación: Edipo Rey es una obra maestra y Antígona un excelente texto dramático. Áyax y Las Traquinias son interesantes.
Tipo de lector: Aficionados al teatro. Espectadores.
Tipo de lectura: Puede costar un poco entrar en los textos que tienen pasajes difíciles de leer, pero la construcción dramática acaba con todos los recelos. Facilita la lectura el hecho de que todos los textos son breves.
Argumento: Vertiginoso.
Personajes: Profundos.
¿Dónde puede leerse?: En Grecia. En Mérida.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería deberían tenerlo.


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