nov 14 2010

Kamasutra sin límites

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No suelo asomarme por las habitaciones de casa en las que hay un televisor encendido. Me aburre enormemente. Pero todos sufrimos alguna noche de insomnio. Y ayer fue una de ellas. Aproveché el silencio para ver con calma una película sobre Charlie Parker (magnífica y repleta de buena música y un maravilloso trabajo de sonido). Al apagar el reproductor me encontré mirando la pantalla con asombro. Les garantizo que nunca había visto una cosa igual. Como el asunto iba de libros me senté a escuchar.
Por un lado, un grupo de periodistas (o lo que sean, porque cuesta trabajo creer que esos cuatro señores y esa señora lo sean dado la cantidad de gritos que se escuchaban, la cantidad de interrupciones que se produjeron para quitarse la palabra entre ellos y a la entrevistada, el discurso tan penoso y, por tanto, el espectáculo bochornoso que regalaban); decía que por un lado unos gritaban y por otro una jovencita gritaba, también. Los primeros acusaban a la señorita de haber presentado un libro que ya estaba escrito cinco años antes y publicado por la misma editorial. El título del libro es Kamasutra sin límites y la autora es Beatriz Trapote (me dicen que el gran mérito de esta chica es ser la novia de un torero o el de ir por los platós de televisión diciendo idioteces). Parece ser que sólo se pueden leer treinta y siete páginas nuevas del total publicado. Y parece ser que tampoco esas páginas han sido escritas por esta señorita Trapote. En la portada aparece, claramente, su nombre como autora aunque en las páginas interiores se puede leer que el libro es una colaboración entre esta señorita y la autora del volumen anterior (Kamasutra Salvaje) que es la marquesa de no sé qué (mejor lo buscan ustedes en la red porque yo no me voy a tomar la molestia). En definitiva, que la publicación de este libro es una estafa. Vale.
Plagiar no es algo que haya inventado esta criatura. Esto es algo tan viejo como la propia escritura. No me parece un gran descubrimiento ni una gran noticia. Se denuncia si es que procede o no se compra el libro y arreglado.
No pienso adquirir un ejemplar y menos leerlo. No perdería el tiempo en algo así ni loco. Supongo que este es de esos libros que están llenos de paridas y poco más. Que cada uno haga lo que crea más oportuno.
Lo importante es otra cosa. Por un lado, se confirma que en la televisión buena parte de los que pasan por ser periodistas son, en realidad, una banda de maleducados que defienden sus tesis a base de gritos. Y, por otro, que aquí ya vale todo. Una señora tiene las piernas largas y los ojos bonitos y le invitan a escribir un libro. Una mierda de libro que le hará mucho más famosa y mucho más millonaria. Y esto se traduce en que hay autores magníficos que no publican sus obras ni a la de tres, que hay editoriales apostando por la literatura de calidad que están pasando las de Caín para salir adelante; que nos siguen metiendo, a base de campañas de marketing, una cantidad de porquería que quita el aliento (con la excusa de que eso es lo que demanda el personal. Mentira). Por ejemplo, médicos y enfermeros se quejan de lo que se llama intrusismo. Eso es lo que sucede cuando un auxiliar de clínica se dedica a inyectar a un paciente o alguien sin la titulación necesaria diagnostica enfermedades. Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con estas cosas. Pero cuando una criatura presenta un libro plagiado, lleno de gilipolleces no pasa nada. No pasa nada si los programas de televisión se construyen desde la zafiedad y el bochorno. No pasa nada si nos estamos convirtiendo en lo más tonto de la historia de la humanidad.
Ya está bien. Espero que este texto no invite a la compra del libro. Sería un gran disgusto para mí.