Por favor no empujen

Artículo escrito por: Carmen Neke

Un joven aspirante a escritor con bloqueo crónico, cuyo mundo gira alrededor de su mesa habitual del café El Parquetito. Desde ahí va a interactuar con camareros, conocidos a los que no desea ver, otros clientes, gente que pasa y le dirige o no la palabra. Con más pena que gloria, con más cinismo que alegría, pero siempre desde la humilde arrogancia del escritor sin ideas y sin dinero que busca desesperadamente algo que escribir, mientras esconde su desesperación detrás de un cool desapegado e huraño. Porque Gustavo Fernández es un gran escritor y el mejor poeta del Perú después de Vallejo, y necesita tener una oportunidad para demostrárselo al mundo y sin duda también a sí mismo a pesar de todas sus bravuconadas.

Con este planteamiento y con un lenguaje sabroso, directo y brutal, Fernando González Nohra ofrece en su primera novela (o libro de relatos, que los críticos parecen no saber a qué carta quedarse) un retrato tan gamberro y cínico como emotivo y personal de una fauna humana de todas las clases sociales e intelectuales de una gran ciudad que podría ser la nuestra. Mirar a Gustavo es mirarnos a nosotros mismos y a nuestra circunstancia, en un espejo grotesco y poco halagador pero tan verídico y tan divertido que vamos a aceptar sin problemas esa caricatura despiadada de lo mezquino de nuestras vanidades diarias.

Calificación:  Un libro estupendo. Léaselo si tiene la ocasión porque merece la pena.
Tipo de lector:  Que busque algo más que entretenimiento en sus lecturas y no se escandalice con excesiva rapidez.
Tipo de lectura:  Amena, divertida, gamberra pero susceptible de dejar hecho un trapo al lector incauto.
Argumento:  Ser escritor treintañero no mola nada si se es pobre y no se tiene éxito.
Personajes:  Grotescos, caricaturescos, creíbles. El protagonista narrador es de antología.
¿Dónde puede leerse?  Junto a un parque, en un café donde todavía se pueda fumar.


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