Un mundo sin fin

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Continuación de las aventuras e historias de los herederos de Los pilares de la Tierra. Lo primero que llama la atención en este tocho best-seller es la senda y el aire apocalíptico que, en esta ocasión, el autor aporta como atmósfera a la novela. De esta forma, mientras la primera parte versaba sobre la idea de la construcción de la hermosa catedral de Kingsbridge en Inglaterra, así como de la idea de génesis u origen como algo placentero, esta obra ambientada en el mismo lugar dos siglos después, no obvia los elementos referidos a ingeniería y construcción, pero se centra en un devenir mucho más oscuro y crepuscular, donde el hambre, la guerra y la peste negra, convierten a los personajes en algo más que meros testigos de la maravilla mundial para verse sujetos a traiciones e intrigas de diversa índole; a la vez, la ciudad quiere abrirse al exterior por lo que el campesinado vive cada vez más pobre, los reyes y sus condes pelean por alargar territorios y el clero a veces escucha y otras manda.
Merthin, un obrero con ambiciones acepta el reto por parte del rey Eduardo III de construir un puente de piedra que una el condado de Kingsbridge con las ciudades más próximas, de esta forma, el comercio se rehabilita y familias enteras que no tenían con qué comer, pueden reinsertarse en un mercado donde el vellón y la lana son sus principales recursos de subsistencia. Merthin se encuentra con numerosos obstáculos por parte de Godwyn y sus hombres, más conservadores, pero se acaba realizando así como la obra que une el priorato con la Isla de los Leprosos, lugar donde también se construirán casas y cuyo fin rehabilitador es predominantemente social.

Calificación: Muy buena
Tipo de lector: Todo aquel interesado en las historias y la Historia.
Tipo de lectura: Amena y amable.
Argumento: Conflictos en torno a la obra civil subsidiaria a la catedral de Kinsbridge; si buscan el elemento picantón de Los pilares de la Tierra no lo encontrarán.
Personajes: Precisos si bien igual un poco maniqueos.
¿Dónde puede leerse? En una casa de campo, lejos del mundanal ruido.


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