Señas de identidad

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Todos conocemos la capacidad de banalización que tiene la repetición, de los actos, de los estilos o del lenguaje, por eso es muy importante vaciar la conciencia, en lo posible, antes de recuperar ciertos pensamientos construidos con palabras, para que recuperen su valor. Memoria histórica. En eso se convierten los suficientes hechos biográficos de Álvaro Mendiola -entrecruzados con crónicas, declaraciones, atestados, experimentación con el lenguaje- con los que los narradores componen estas señas de identidad.
Histórica, en cuanto que perteneciente a un imaginario colectivo y a un proceso en el tiempo. Memoria porque no es absoluta sino desigual, desordenada, consciente de sus limitaciones; porque recuerda todo y a todos, aunque solo bajo ciertas luces, pero juzga desde las actitudes y los hechos, intentando comprender; porque se pone en marcha con la intención de recuperar, resolver y clausurar. No sé si piensan en esto los que juntan tristemente estas dos palabras en los diarios, en los parlamentos, en las conversaciones. Lo dudo. Quien sí reflexionó sobre ello con profundidad fue Juan Goytisolo, y es sorprendente que la elaboración literaria de esta reflexión -puesta en la orden del día de hoy- se publicara en 1966.
Porque están en el libro la construcción de españa como idea, el espíritu de una transición económica y moral hacia otra parte; la descripción del exilio político, que no por ser exilio deja de ser estrecho y mezquino; el intelectual, siempre cínico e hipócrita; el emigrante, con su carga desagradable de pobreza y atavismo que hoy (pero solo hoy) es otro, y (precisamente por eso) deja de serlo; el turismo como un acto insensato, patético y embrutecedor; la destrucción del territorio concebida como desarrollo (de nada, desarrollo en sí mismo, como abstracción); la corrupción; los tópicos, propios y ajenos.
Señas de identidad es un retrato de España y un descubrimiento del Sur, que no deja de tener vigencia por el hecho de que hoy lo podamos aplicar a otros países, (si es que existen los países) a otros sures, puesto que esas señas siguen existiendo y las reconocemos (a lo mejor en otros, nuevamente) y por eso tenemos la obligación de recuperarlas.
Podría concluirse de estas reflexiones sobre lo leído que es una novela excesivamente profunda, tediosa, y pesada. No.

Calificación: Profundamente honesta y moral (excepcional por eso), rabiosamente actual y fuera de los lugares comunes.
Tipo de lector: Con espíritu crítico/político.
Tipo de lectura: Irregular, densa.
Argumento: Diferentes historias cruzadas con un relato biográfico del protagonista.
Personajes: Construidos hasta el último detalle en una creación psicológica continua.
¿Dónde puede leerse?: En muchos sitios, especialmente en Barcelona. El Egido de Almería sería un buen lugar también, es más deberían leerlo allí, se lo recomiendo mucho.
¿Dónde encontrarlo?: Deberían tenerlo en cualquier librería porque es parte de nuestra memoria.


Comentarios cerrados.