Nunquam

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Antes de comenzar este libro hay un epígrafe, es una cita del Satiricón de Petronio; aclara los títulos oscuros de esta obra y de la que la precede en el tiempo, ya reseñada, Tunc. Lawrence Durrell las consideró como una novela en dos partes. Tunc pasa a ser –ahora- un entonces basado en la memoria y Nunquam, nunca, una recuperación imposible de ese recuerdo.

La cita da también el tono del discurso narrativo, que en algunos momentos divaga sobre el sexo, el fetichismo o la filosofía, pero también en torno al dinero, la economía y la religión. Un discurso que se adentra en lo sarcástico y lo grotesco.

Hasta cierto punto, ambas novelas son autónomas, Nunquam prolonga la vida de los mismos personajes que alcanzan así, una dimensión diferente. Podríamos decir, más bien, que es una novela en dos planos. Si en la primera, la realidad depende de la memoria, en esta segunda, aflora la perversidad antes oculta. Entre ambas, ha pasado –quizás- la sombra de Mayo del 68 y lo ha desmitificado todo.

Como en Tunc, el inicio es confuso, el lector que pensaba que tenía ganada la batalla se desengaña, porque parece que de nuevo Durrell nos quiere poner a prueba con unas primeras reflexiones fragmentadas y complejas, pero después de esta introducción se establece la trama que se desenreda sin fisuras hasta el final.

La Corporación Merlin, un ente abstracto y poderoso, maquina una mujer artificial, una muñeca experimental, inconsciente de su propia realidad, que es creada sobre un molde real y desaparecido en el que se encarna la memoria recuperada. Participa, claro está, del Golem y de la criatura de Mary Shelley, pero sobre todo, de la falsa Maria, que von Harbou y Lang concibieron en su Metrópolis. Aunque ésta, produce novedosas reflexiones acordes con el momento intelectual. Se analizan las diferencias entre lo real y lo inventado, se investiga sobre la inteligencia artificial; el escritor crea la mujer-objeto y la incluye en una conjura. Es un ataque al capitalismo y su poder siniestro, una crítica y una premonición que leída desde el mismo futuro, en el que nos encontramos, resulta exacta y espeluznante, demostrando la certeza del aserto de que la realidad supera siempre a las ficciones. Es la invención de una distopía con un sorprendente parecido a lo que estamos viviendo.

Durrell se influyó en el prefacio de La Decadencia de Occidente de Spengler. Lo escribe. La novela es inquietante y extraordinariamente ingeniosa. En conjunción con la primera parte de la bilogía sus efectos se multiplican. Son dos caras de un espejo que tuviera dos caras.

Calificación: Fuera de lo común.

Tipo de lector: Interesado (en Durrell) y astuto.

Tipo de lectura: Pasado el primer capítulo -que sin embargo no es más que una mise en scene para hacer a la novela autónoma de la anterior- es relativamente sencilla.

Argumento: Bien tramado y rematado con decisión.

Personajes: Menos intensos que en Tunc, aislados aquí son más humanos y algo más difusos.

¿Dónde puede leerse?: En la catedral de San Pablo, en Londres.

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en tu librero de viejo.


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