La vida instrucciones de uso

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Escrita por el sociólogo e historiador francés contemporáneo, Georges Perec, hay que decir que este libro pretende ser una novela que funcione por imitación de la realidad y acumulación de datos; con la excusa de querer dotar de vidas pequeñas a todo un macrocosmos, ejemplarizado por los habitantes que pueblan una vieja comunidad de vecinos parisina; se mezclan objetos art-decó con otros multiusos y familiares, todo se vertebra en torno a la obsesión de uno de los habitantes por los puzles, como objetos deslustrados y capaces de configurar una obra de arte desde las partes y el todo, encontrándonos así en él y en sus amigos a artistas frustrados que saben mucho de arte, a la señora Rorschach, especie ensimismada en el psicoanálisis que responde a las inquietudes de un médico de la mente que trata a muchas personas,…
Entre los objetos o personajes que se nos aparecen destacamos al personaje que trató de boicotear Ciudadano Kane de Orson Welles, debido a que conoció a Randolph Hearst en persona, el mismo autor visto desde su otredad, emperadores, aviadores, urólogos, músicos famosos y otros menos afamados caídos o no en desgracia, jóvenes estudiantes, amas de casa, camareros de night-clubs, profesores, editores, escritores o críticos.
Poco a poco, Perec construye gracias al campo semántico de la cotidianidad, toda una rayuela de espejos donde verse, poblado de anónimos contribuyentes que en su vida profesional pudieron ser potentados hombres de acción u honor, pero que aquí quedan  unidos todos por un aura decadente, que es la de la zona aristocrática de París a la que pertenecen, definida por sus acciones intrascendentes y poco dadas a análisis, que son, para más inri, acompañadas de sesudos estudios sobre la laca, la colonia o los botes de tinta que utilizan.

Calificación: Muy aburrido.
Tipo de lector: Igual le interesa a alguien que estudie las farsas de la farsa.
Tipo de lectura: Vana.
Argumento: Sobre como no ser útil en esta vida.
Personajes: Todos y ninguno.
¿Dónde puede leerse? Mientras montamos el Ibertren para algún primo, sobrino o hijo.


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