En el camino

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Libro que marcó época y a toda una generación de escritores y lectores, supone la historia de un viaje alucinado y alucinante por las carreteras, pueblos y ciudades de Estados Unidos: desde Nueva York a San Francisco, pasando por Denver y la frontera mejicana, y, sin obviar, la hoy quizás por ello temida Ruta 66; la novela es también el testimonio más grandilocuente de un escritor y sus gustos y fobias, formados por iconos de una cultura popular trasnochada y alternativa, centrado básicamente en las lecturas de W. C. Fields y el jazz, ese sonido de fondo tan norteamericano que, depende del sitio donde se escuche, puede resultar arrebatador y sintomático, o nostálgico, gris y brumoso. No en balde la crítica calificó a Kerouak de Charlie Parker de las letras.
Otro aspecto a reseñar es que se encuentran más claves para entender a autores típicos del futuro realismo sucio, antes que ver la senda que se estaba oficiando en torno a Hemingway o Faulkner. Aquí el camino es una aventura, una necesidad metaliteraria y desesperada por encontrarse a sabiendas de que el sueño americano se resquebraja. Hay chicas y drogas y una necesidad nada enajenada de vivir el hoy sin pensar en el mañana; la vida como diversión, a la que sus consecuencias de autodestrucción y delirio, no son suficientes para que el viaje se deje de hacer. Kerouak apuesta si acaso más fuerte, en tanto necesita ser él mismo a través de su personaje Sal, un escritor italoamericano que investiga en la ruta el material de una novela, mientras espera que se publique otra de cuyo recuerdo se quiere deshacer, siendo finalmente el camino una prolongación de lo que ve, oye y siente. Existen estados alterados de percepción y conciencia, existe eso y Dean Moriarty, otro personaje redondo donde los haya, compañero de correrías espectacular.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Buscador de perlas históricas en torno a la literatura norteamericana del XX; hace poco salió un nuevo libro en torno a En el camino, lleno de apostillas a éste, así como reescrituras de pasajes o nuevos enfoques.
Tipo de lectura: Amena y entretenida, aunque hay que saber adentrarse en ella. No sobran páginas.
Argumento: Novela de carretera en torno a un grupo de perdedores que quieren algo más.
Personajes: El paisaje es uno de ellos, pero tiene muchos y variados que, obviando al ángel-demonio Dean, nos muestran lo complejo de la vida.
¿Donde se puede leer? Cerca de un museo arqueológico, pero tomando notas.


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