La casa de los encuentros

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novela de ruidoso antibelicismo escrita por el consolidado autor británico. Se trata de un relato polimórfico en el que se hace patente la adversidad en tiempos de exterminio y guerra por los cuatro costados. La historia es la de dos hermanos que viven en la frontera espacio-temporal entre los campos de exterminio nazis y los urkas stalinianos; ambos son presos políticos, enamorados de la misma mujer, Zoya, sólo que el narrador se siente desesperado por no poseerla, mientras que Lev, el hipersensible, mediocre y por fin famoso poeta, vive desengañado por otras cuestiones que perturban más su estado físico y psíquico, al no ser tomado en cuenta por la misma para casarse e irse de allí hacia un terreno de bienaventuranza y olvido.
Narrada como una carta que el otro hermano escribe a su hija Venus, producto de su relación con otra mujer, se hace por momentos complicado saber donde miente exactamente y por qué lo hace, de hecho su discurso resulta tan ambivalente y fragmentario, que por ocasiones pierde coherencia como diario de guerra de un represaliado, siendo él alguien que se beneficia más que sufre las tiranías descritas.
La novela es deudora del espíritu de clásicos como Archipiélago Gulag, y sin ser una de las grandes del autor, lo cierto es que la perspectiva caleidoscópica del relato y su estilizada redacción lo mantienen como empeño en exigente propuesta que cae al vacío por la impronta de querer ser algo bien escrito, y solamente eso.
Otro enigma de la novela que en un principio funciona como resorte, pero que acaba siendo injustificable, es la misma existencia de la casa que da nombre al título.
Calificación: Regular.
Tipo de lector: Conviene leerla, sólo para aprender a desconfiar del narrador.
Tipo de lectura: Amena, poco exigente en su fondo, aunque compleja como proyecto.
Argumento: Dos hermanos, uno de los cuales tiene una apariencia brava y el otro tímido. Sobre lo contradictorio de estas apariencias.
Personajes: Demasiado sesgados a un estereotipo, falta humanidad.
¿Dónde puede leerse? Siendo soldado de infantería y sabiendo a buen seguro que nunca te van a mandar a Afganistán.


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