La Isla de las voces

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Vivimos asaltados por las novedades que se despliegan en los estantes de las librerías y nos gritan desde los suplementos culturales, entonces, nos olvidamos de aquellos escritores que iluminaron nuestra infancia con narraciones extraordinarias que nos acompañaron siempre, pero que, aún adultos, tienen mucho que ofrecernos.
Stevenson escribió La Isla del Tesoro, claro, El Extraño caso del Doctor Jeckyll y Mister Hide y La Flecha Negra, pero también otras novelas; cuentos y poemas, narraciones de viajes; sorprende saber que muchas de sus obras no están traducidas al castellano.
La editorial Siruela publicó juntos, estos cuatro cuentos. Son soberbios. Los primeros suceden en el paraíso de los Mares del Sur, donde vivió el propio autor, pero sus personajes se ven conducidos a la desolación y la angustia por encantamientos y aventuras. Nada hemos de decir del segundo, porque cabe deducirlo de su título, El Diablo de la Botella, pero pocas veces se ha retratado mejor y con menos recursos la angustia humana. La Isla de las Voces, que da título al volumen, es una concatenación de prodigios y hechicerías, la historia de un hombre asustado que va de peligro en peligro. En los dos cuentos está el castigo a la curiosidad y la ambición, se atisba la culpa que la religión sembró en unos pueblos ingenuos e inocentes, el punto de vista está entre ellos. Se percibe la sombra del peor de los infiernos, pero, así mismo, el reflejo del mar y de la luz de una tierra privilegiada.
Estas invenciones, son una herencia de las Mil y Una Noches, hemos de recordar que también Stevenson escribió unas Nuevas Noches Árabes. La magia es el pretexto.
Los otros dos relatos están oscurecidos por las tinieblas del norte y de la civilización. Markheim es un anti cuento de Navidad, un combate entre las fuerzas del bien y del mal. El diablo es, en Janet La Contrahecha, un hombre negro que nos recuerda viejas historias contadas junto al fuego, en los valles de Escocia donde Robert Louis Stevenson nació en 1850; murió a los cuarenta y cuatro años en Samoa, agotado por la tuberculosis y por una imaginación desbordante.
Stevenson fue, desde la niñez, para Borges que lo prologa, una de las formas de la felicidad.

Calificación: Muy Buenos.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Muy entretenida e intrigante.
Argumento: Excita la curiosidad.
Personajes: Nos encantan con sus aventuras.
¿Dónde puede leerse?: En los Mares del Sur, claro, o en otros mares.
¿Dónde encontrarlo?: La edición de Siruela en www.iberlibro.com.


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