Decamerón

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La importancia de Boccacio y de los cien cuentos incluidos bajo el título de Decamerón estriba en dos factores principales: el primero es el uso del idioma, están escritos en el dialecto italiano de la Toscana y por lo tanto contribuyeron a conformar la lengua y cierta idea de identidad nacional; al mismo tiempo, la literatura desbordaba los ambientes cultos, donde se utilizaba el latín y se hacía accesible para los lectores en lengua vulgar. Comparte el autor este hecho con Dante y con Petrarca.

El segundo factor es un tratamiento profano, muy cercano al paganismo, que de golpe se traga la Edad Media, iluminándola, y precipita el humanismo. Hablamos de 1351, recuperados de la Peste Negra que devastó Europa, los florentinos continúan con la fábrica grandiosa de la Catedral de Santa María del Fiore.

El marco narrativo es ingenioso y simbólico, muy pegado a la realidad histórica, y nos invita a imaginar lo que pudo suponer el momento de su aparición. Siete mujeres y tres hombres jóvenes,  huyen de Florencia apestada para aguardar en el campo, entre danzas, juegos  y canciones el paso de la epidemia. Para entretenerse, elegirán entre ellos un rey que gobierne cada jornada distribuyendo el tiempo; parte importante del día se dedica, bajo la sombra de los árboles a contar historias. Son diez jornadas y de ahí le viene el nombre.

Versan sobre temas diferentes. Se ha hablado más de las que tratan de burlas y de amoríos, los cuentos más pícaros que tienen que ver con el sexo y sus licencias (jornadas VII y VIII). Han sido imitados hasta la saciedad y homenajeados en todas las artes, destaca entre todas la versión cinematográfica de Pasolini. Pero hay también jornadas dedicadas a hablar del amor, feliz o desgraciado (jornadas IV y V) de la resolución mediante el ingenio de diversos sucesos y del relato de acontecimientos magníficos.

Dejamos como muestra, el epígrafe de uno de los cuentos:

“Ferondo, tomados ciertos polvos, es enterrado como muerto y por el abad, que su mujer se disfruta, hecho sacar de la tumba y puesto en prisión y persuadido de que está en el purgatorio; y luego, resucitado, como suyo cría a un hijo engendrado por el abad en su mujer.” (Tercera jornada, novela octava)

Como puede verse, se desprende de los cuentos un perfume irreverente y sensual, aunque muchos de ellos son modelos para destacar virtudes o castigos por una mala forma de actuar.

El Decamerón es sencillo de leer pero presenta numerosos niveles de significado. La literatura posterior -aunque también la anterior que compendia- serían incomprensibles sin esta obra maestra.

Como las Noches orientales, no es un libro para abarcar de un tirón sino más bien para tener siempre presente y acudir a él en busca de diversión.

Terminada la peste, los jóvenes dan por finalizada su estancia y sus jornadas y regresan felizmente a la ciudad. El Renacimiento había comenzado.

Calificación: Obra Maestra.

Tipo de lector: Tod@s.

Tipo de lectura: Amena y divertida.

Argumento: El amor, los celos, el engaño, la fama…

Personajes: Ingeniosos y libertinos, religiosos corrompidos, avaros y envidiosos, un fresco de la raza humana.

¿Dónde puede leerse?: Siempre, en cualquier sitio. En Florencia se comprende mejor (En los jardines del Palazzo Pitti, en el cementerio…).

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería deberían tenerlo. Merece la pena buscar una buena edición y traducción para disfrutarlo siempre.


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