El diccionario del diablo

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Son muchos los que juegan a la transgresión. Dicen tres palabras altisonantes, hacen un gesto obsceno en público, insultan al poder establecido y ya está. Luego dicen que ellos crean a partir de hacer lo que les da la gana y muchos se hacen famosos por sus tonterías. Qué bonito. Otros juegan a la transgresión desde lo malditos que se sienten, desde una idiotez envuelta en falsa inteligencia que tira de espaldas. Beben y fuman sin parar y mueren pobres. Qué bonito, también. Pero, lo gracioso es que ninguno de ellos es un verdadero cínico, ni lo que sueltan por la boca corroe nada, ni enseñan nada nuevo, ni tienen gracia y, por supuesto, la ironía ni la conocen. El mundo está lleno de esta fauna tan ridícula.

Sin embargo, la literatura (el arte en general), además de rodearse de bobos, nos entrega (muy de vez en cuando) verdaderos genios de la transgresión, de la ironía, de la literatura. Es el caso de norteamericano Ambrose Bierce que con su Diccionario del diablo consigue un mundo que pone del derecho este que llamamos realidad. Divertido, inteligente, cruel y ambicioso, el volumen rebosa lenguaje por los cuatro costados.

Un par de ejemplos para que sepan ustedes lo que se pierden si es que no tienen un ejemplar en la mesilla de su habitación (cosa muy recomendable, por cierto).

descabellada, adj. La idea de que el asesinato es un delito.

batalla, s. Método de desatar con los dientes un nudo político que no se podía desatar con la lengua.

Y mi preferida.

precoz, adj. niño de cuatro años que se fuga con la muñeca de su hermana.

Calificación: Un clásico inigualable.

Tipo de lectura: Muy divertida.

Tipo de lector: Insolentes del mundo. Cualquiera de ellos.

No le sobra ni una palabra y engancha desde la primera página.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte se puede encontrar una definición de lo que se contemple.

¿Dónde puede comprarse?: En cualquier sitio lo puede encontrar.


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