sep 7 2010

La buena letra

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No descubro nada si digo que Rafael Chirbes es un escritor excelente. Más leído en Alemania que en su propio país. Tampoco eso es un descubrimiento. Pero supongo que todavía quedan lectores que no lo han llegado a leer. Es muy difícil que, entre más de 60.000 títulos publicados al año, nadie descubra nada salvo lo que nos presentan los grandes grupos en la prensa, los libros que llegan precedidos de gran fama desde otros países o esos libros que triunfan porque los lee un famoso y lo dice en televisión. No es Chirbes un autor de masas, pero es un novelista y ensayista con oficio, con un mundo en la cabeza muy necesario para la literatura y la humidad necesaria para que pueda seguir siendo decente en este mundillo literario tan penoso.

La Buena Letra es una novela, sencillamente, fantástica. Chirbes construye una voz narrativa potentísima para descubrir un país quebrado por la victoria y que se articula (para muchos) desde una derrota vergonzosa que les convierte en existencias vagas. Lo hace echando mano de un lenguaje limpio, muy eficaz, lejano a los adornos que tanto les gusta a los que no saben expresar sino rellenar las páginas de grandilocuencia repetitiva y absurda. Dibuja un país entero desde lo pequeño de las personas, retrata a una generación entera en apenas 150 páginas claras y llenas de significado. Cuando el lector lee la primera línea no puede dejar de hacerlo. Y cuando cierra el libro lo sigue haciendo porque ese mundo se incorpora al suyo. Eso es una de las cosas que tiene la buena literatura. No hay héroes, no hay brillo, no hay nada que nos lleve a lugares de descanso. Ese libro es un cosmos completo y en el cosmos todo se mueve, todo significa.

Si el que escribe tuviera que elegir un par de autores españoles del siglo XX, no dudaría en señalar a Juan Benet y a Rafael Chirbes. Si el que escribe tuviera que recomendar una sola novela a alguien que quiere descubrir eso que los buenos profesionales llaman literatura, no dudaría en señalar La Buena Letra.

Calificación: Extraordinaria.

Tipo de lectura: Inolvidable, muy asequible.

Tipo de lector: Cualquiera puede acercarse a la grandeza de la literatura.

Engancha desde el principio. No sobra ni una página.

¿Dónde puede leerse?: Frente al Valle de los Caídos. Para entender mejor las cosas.

¿Dónde puede adquirirse?: Una librería que no tenga un ejemplar terminará siendo una tienda de todo a un euro.


sep 7 2010

El libro negro de los colores

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

No todos los libros que cuentan cosas pueden verse, algunos para leerse hay que tocarlos. El libro negro de los colores escrito por Menena Cottin y Rosana Faria recibió el Premio Bolognaragazzi en el año 2007 y es uno de esos libros.
Con El libro de los negro de los colores sus autoras intentaron explicar a aquellos que no ven, en especial, a los niños, cómo son los colores. Tarea poco sencilla. El libro, mantiene la estructura y el formato de los libros de cuentos infantiles, combina unas páginas totalmente negras, con apenas unas pocas palabras escritas en blanco,  pero que con el pasar de un dedo, uno puede apreciar los cientos de puntos que sólo los que ven a través de sus manos puede comprender y las rugosidades con las que se acompaña cada texto son la ilustración de lo contado. No hay ni una sola imagen perceptible al ojo humano.
¿Cómo explicarle a una persona, un niño, que no ve cómo es el color rojo? Complicado. Sin embargo, las autoras del libro consiguen explicarlo de la siguiente manera “el rojo es ácido como la fresa y dulce como la sandía, pero duele cuando se asoma por el raspón de su rodilla”, y el verde “Él dice que el color verde huele a césped recién cortado y sabe a helado de limón”- Esta  muestra de lo que son los colores y de las sensaciones que pueden transmitir como explicación ,se escribe además en alfabeto Braille para que precisamente los invidentes puedan leerlo  y hacerlas suyas.
Un libro curiosísimo que nos muestra cómo los colores no sólo pueden verse, sino olerse, tocarse y saborearse, sólo es cuestión  de dejar que todos nuestros sentidos, salvo la vista, entren en el juego de las percepciones y las asociaciones. Como la finalidad del libro, no es sólo que los niños invidentes puedan leerlo, sino acercar la oscuridad a los que ven, en el mismo libro se incluye una tablilla de alfabeto Braille para que los que ven puedan experimentar con el tacto la lectura de un invidente.

Calificación: Libro infantil curioso.
Tipo de lector: Niños principalmente y adultos curiosos.
Engancha: Y se pega.
Argumento: La descripción de los colores.
Personajes: No existen si bien existe el niño Tomas.
Dónde leerse: Donde quieran, en sus casas, la escuela, etc.
Dónde adquirirlo: La Casa del Libro y ONCE.