In Ezechielem Explanationes

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los comentarios a la visión del profeta Ezequiel y la descripción del Templo de Salomón es, quizás, la aventura editorial más importante del reinado de Felipe II y sobra el quizás si pasamos por alto la Biblia Regia de Arias Montano.

Prado y Villalpando, andaluces como no podía ser menos y miembros de la compañía de Jesús, conciben la más ambiciosa tentativa jamás emprendida de reconstruir el Templo de Salomón y se extienden en una descripción exhaustiva y agotadora del edificio, recreándolo en sus menores detalles y elaborando las planimetrías de los cimientos y las de los dos primeros templos, sus alzados y cortes arquitectónicos, llegando a definir la decoración interior con los objetos de culto que el santuario desaparecido contenía y elaborando un estudio pormenorizado de su coste de construcción y de mantenimiento. Se basan para ello en los retazos de los textos sagrados que hablan de la obra arquitectónica, en la visión de Ezequiel, que el mismo San Jerónimo había considerado  mysteriorum Dei Labyrinthum, y en las más peregrinas deducciones e investigaciones.

La importancia del estudio radica en la consideración de Dios como Supremo Arquitecto y la reconstrucción es, por tanto, la manera de continuar el diseño divino. Esta obra influyó decisivamente en la construcción del Monasterio de El Escorial pues Juan de Herrera estaba vinculado ya con las ideas de Villalpando al menos desde 1570.

Los jesuitas recrean el Templo como microcosmos perfecto vinculando la astrología con el simbolismo numérico presente en el libro sagrado.

Consta de tres tomos conocidos habitualmente bajo el título genérico del primero de ellos, In Ezechielem explanationes et apparatus urbis, ac templi hierosolytami; de los que solamente se hizo una edición en gran folio en Roma entre los años 1595 y 1606. Los dos últimos tomos van firmados solo por Villalpando, muerto el otro autor que era mayormente escriturista y exégeta.

Obra de la imaginación desbordante de unos visionarios absolutamente convencidos de la verdad de lo que hacían.

El aparato iconográfico es abundante y bellísimo y algunos de los grabados se encuentran entre los más hermosos que se imprimieron en el Renacimiento. Destacan entre todos, el gran plano de Jerusalén, el alzado del conjunto del Templo y la representación del Mar de Bronce.

Calificación: Una joya de la alta bibliofilia.

Tipo de lector: Interesados en arquitectura.

Tipo de lectura: La obra está en latín. Existe una edición completa en castellano que editó Siruela.

¿Dónde puede leerse?: En una biblioteca.

¿Dónde encontrarlo?: En las grandes bibliotecas de referencia. Excepcionalmente en anticuarios o subastas internacionales.


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