Academia de Baile

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La gente acude poco a los teatros. Muchos han tenido que cerrar porque los presupuestos no llegan ni para pagar la limpieza.

Antes las formas de diversión eran muy reducidas. Cine, teatro, salas de fiesta y, los domingos, viaje al campo. Treinta kilómetros que tardaban en recorrerse un siglo como poco. Todos hacíamos lo mismo y la cosa era más sencilla.

Antes los teatros se llenaban y muchas de las obras que se representaban eran comedias. Inocentes, picaronas, sobre lo cotidiano. Enredo, un puñado de chistes y unos actores decentes. No hacía falta más. Con esto no quiero decir que fueran un pestiño. Al contrario. Con eso, con poca cosa, se lograban obras inolvidables y treméndamente divertidas.

Una de ellas es Academia de Baile. La firmó Jaime de Armiñán. Y es lo más divertido que puede leerse. Puede ocupar el lugar de un programa infame de televisión que vemos a diario y lo pasaremos mucho mejor. No olviden que una obra de teatro se lee, más o menos, en el mismo tiempo en que se representa. Es decir, en hora y media.

Academia de Baile cuenta lo que sucede en un piso del centro de Madrid dedicado a que un grupo de señoritas enseñen a bailar a todos los caballeros que se dejen caer por allí. Amores, enamoramientos, engaños, parejas imposibles a ritmo de cha cha cha. Humor tan inocente como fino y accesible. Y una técnica de escritura y visión global de la obra exquisita de parte de Armiñán.

Eso sí, esta comedia se estrenó el año 1.962 y contiene alguna intervención que hoy causaría cierto revuelo por machista. Las cosas eran de otra forma. No sé si mejores o peores, pero diferentes seguro. Aún así merece la pena. Encontrar estas obras en las librerías es casi imposible. Sólo en tiendas de viejo existen ejemplares. Lo editó Alfil en su colección de teatro. Busquen, quizás tengan suerte con esta o con otra cualquiera.


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