El informe de Brodeck

Artículo escrito por: Carmen Neke

En El informe de Brodeck, Philippe Claudel nos presenta una gran historia, muy bien escrita y contada en primera persona, y también durísima, terrible. Pero desde el principio había algo que me “chirriaba”, que me hacía sentirme incómoda con el narrador-protagonista. La historia está contada en forma de informe por el propio Brodeck. Y sí, es un informe, porque los hechos y los datos presentes en la historia son todos “reales”, el narrador no se inventa nada. Lo que sí hace este narrador es elegir un punto de vista y una manera de contar la historia, es un informe enormemente subjetivo. El narrador no quiere tanto dejar constancia de una serie de hechos como demostrar una tesis: que la maldad domina el mundo. Y para ello va a plasmar solamente las maldades de las que ha sido testigo, una tras otra; no deja ni un solo resquicio abierto a la bondad o a la belleza, incluso la naturaleza pasa a formar parte de esa maldad total y absoluta que determina el ambiente tan asfixiante del relato.

Y eso, que le da una enorme fuerza a la historia, en mi opinión también le resta credibilidad. Los hechos narrados se elevan a la categoría de mitos, lo que los aleja de una realidad verosímil. Podemos creernos que todo lo narrado ocurrió (y ocurrió, sin duda, hay suficientes testimonios de ello). Pero no podemos creernos que ocurriera de la forma en la que se cuentan los hechos, con una ausencia total y absoluta de compasión, de bondad. El bien y el mal siempre andan juntos de la mano, no existe la bondad completa pero tampoco la maldad absoluta que se nos presenta en esta historia. La maldad cobra justamente más fuerza y relieve a causa de su convivencia con el bien, por el contraste entre ambos, y ese contraste se echa de menos en este libro.
Es un libro magnífico, sin duda alguna. Pero lo he encontrado demasiado extremo, va demasiado lejos en la crueldad y la deshumanización que plasma. Es una visión demasiado simplista y unívoca del conflicto, faltan los matices que darían a lo que se cuenta una mayor verosimilitud de la que tiene ahora. Es un libro escrito para provocar y chocar al lector, y ese no me parece un buen punto de partida para una obra literaria, sobre todo cuando se remata con el final tan poco creíble y tan simplista que tiene esta historia.

Calificación: Muy bueno, pero discutible en su enfoque.

Tipo de lector: Dispuesto a descender a los infiernos con el narrador.

Tipo de lectura: Angustiosa y compulsiva, pero no exigente.

Argumento: La maldad absoluta y asfixiante de un mundo sin Dios, sin humanidad, sin esperanza alguna. O: la vida en un pueblo de la frontera franco-alemana durante la guerra.

Personajes: Todas las diferentes mezquindades que caben en una comunidad cualquiera.

¿Dónde puede leerse?: En un pueblecito francés durante las vacaciones, para compensar tanto bucolismo.


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