El otro mundo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Segunda novela del escritor asturiano Hilario J. Rodríguez, editada por Ediciones del Viento, que narra, en clave semibiográfica, su periplo personal por Nueva York con Eva y con su hijo Claudio, aburridos de todo. Deciden cambiar de aires y pasar de vivir en un pueblo español de escasa población a hacerlo en Brooklyn. Hilario Jesús es todo un personaje en la novela, además de ser narrador, es capaz de tener dos amigos con su nombre compuesto viviendo cerca y tiene como principal afán superarse a sí mismo escribiendo su segunda novela, pero la realidad, lejos de llevarle a escribir sobre cualquier experiencia vicaria que le enriquezca, nubla toda ficción.

Tiene el texto dos elementos que llaman la atención. Uno es el del personaje negro sudanés, meramente referencial a su padre que como él, emigró de joven, pero a África; la otra es la constante de los textos de Sebald, a quién considera escritor a imitar que, al igual que Nabokov, era un expatriado. Y es que de eso trata, si no la novela, sí la vida de su protagonista y la pareja Eva; del constante cambio de domicilio, de la mudanza como viaje continuo hacia la muerte; esto además hace que se pierdan los motivos y se esté siempre con la sensación de pérdida, sobre todo, de amigos. El personaje no se encuentra a sí mismo, por verse aterrorizado por un pasado que, al no estar presente, se pierde y es, por ello, irreconciliable.

La relación con Eva es, desde el principio, poco cordial; ambos se quieren más por rutina que por otra circunstancia, de hecho antes de irse a vivir juntos y cuando eran adolescentes, ambos tenían parejas distintas, cosa por otro lado normal si no es porque para ambos constituye una obsesión.

Calificación: Existencialista y a la vez esperanzadora.

Tipo de lector: Aficionado a la literatura norteamericana y a esos autores que sin ser perfectos, buscan o afanan una constante reescritura.

Tipo de lectura: Amable.

Argumento: Vida de un escritor que no escribe, lo que además de metaliterario, supone no ser demasiado autocomplaciente.

Personajes: Bien definidos y trabajados, esperamos otra aventura con el negro sudanés, un secundario de lujo.

¿Dónde puede leerse? Lejos de Nueva York, pero con su recuerdo cerca.


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