Una historia de amor y de oscuridad

Artículo escrito por: Carmen Neke


Nunca antes había leído nada de Amos Oz, y desde la primera página me cautivó su estilo narrativo, esa manera de contar la historia, mezclando el pensamiento mágico y las asociaciones de ideas más osadas con la dura realidad de la que se habla sin tapujos. El resultado es una historia preciosa, bonita de verdad, un libro para gozarlo y saborearlo con calma. Lo malos es que a este libro le sobran páginas. Al llegar a la página 550 el protagonista-narrador sigue teniendo 8 ó 9 años, los mismos que tenía al empezar la narración. Por supuesto que mientras tanto han pasado los bisabuelos y abuelos de ambos lados por la descripción minuciosa y detallada que hace Oz del físico, la personalidad, la vida y las circunstancias históricas de cada uno de los miembros de la familia, amigos, vecinos y conocidos a los que va sacando a la luz en el libro. Y todo eso lo hace de una manera magistral, amena, emotiva. Pero muchas veces se le va la mano en lo anecdótico, en los detalles de la comida, la casa, las conversaciones intrascendentes, las explicaciones al margen.

Después de pasar el siglo XIX y parte del XX en diversos lugares de Rusia y en Polonia, llegamos en el año 1947 a Jerusalén, y la Asamblea de las Naciones Unidas acaba de aprobar la constitución de los estados de Palestina e Israel. Cabe decir que a Oz le honran sus intentos de neutralidad a la hora de hablar de los conflictos entre Israel y Palestina, reconoce que hubo sufrimiento, injusticias y duras pérdidas por ambas partes… pero sus simpatías zionistas están bien claras, y es lógico que sea así. Es un narrador justo y ecuánime, pero subjetivo y partidario, lo que narra es al fin y al cabo su propia vida desde su propio punto de vista.

Las últimas 250 páginas son, con las 100 primeras, lo mejor del libro, las dedicadas a sus padres, su relación de hijo con ellos, la relación de pareja entre ellos. Y apenas podemos sospechar cuánto debió sufrir el autor al escribir esas páginas. Ni siquiera llega a contarlo todo, solo lo suficiente, y dando rodeos y volando en círculos sobre el suceso central, que es contado finalmente en las últimas dos o tres páginas. Y ahí se acaba la historia, porque después de contar eso ya no queda nada más que decir.

Es comprensible que el autor se demorara hablando de sus antepasados para retrasar el momento de ponerse a hablar de temas que le tocaban demasiado de cerca. Pero esta demora solamente alarga inútilmente la historia y hace la parte central del libro un poco pesada de leer. Lo dicho, un libro magnífico, sincero y conmovedor, y muy bien escrito. Pero al que le sobran muchas páginas.


2 Respuestas en “Una historia de amor y de oscuridad”

  • Sandra ha escrito:

    Híncale el diente a “La caja negra”.
    No tengo ni idea si en tu caso sigues recomendaciones de tus lectores, pero si es así, hazlo, porque es acojonante.
    Ya me (nos) contarás si estoy en un error.
    Saludos.

  • Carmen Neke ha escrito:

    Sandra, la mayoría de mis lecturas las hago de los libros que me recomiendan, así que me apunto con mucho gusto “La caja negra” para un futuro. ¡Gracias por el dato!