Los premios

Artículo escrito por: Carmen Neke

Es arriesgado repetir con los antiguos amores, sobre todo si se trata de un primer amor de juventud que dejó una profunda huella. Pero con Julio Cortázar se juega sobre seguro, cada relectura es una fiesta, un reencuentro en la cima del placer lector. Por pura casualidad descubrí que tenía Los premios perdido en mi biblioteca, en una edición totalmente impresentable (no sé qué pasó pero las páginas están todas arrugadas como si hubiera sido sumergido en un baño caliente). Pero ese mal estado del libro no impidió que hiciera una relectura compulsiva de él, admirada, emocional. Qué gran genio literario el de Cortázar, qué manera de crear personajes, recrear ambientes, organizar una situación absurda en la que coloca a sus caracteres para que hablen, se relacionen y vean cómo salir de ella. Poco pasa en el libro, y lo poco que pasa es bastante absurdo, pero ¿a quién le importa si mientras tanto los personajes mantienen unos diálogos que se leen casi sin respirar de lo hermosas que resultan esas frases?

Los personajes intelectuales son de una pedantería devastadora, las familias populares de la Boca hablan en un dialecto propio bien acorde a su vestimenta y conducta, que llena de espanto a las familias bienpensantes burguesas también presentes: toda la sociedad de Buenos Aires se halla representada a la perfección en este crucero, perfectamente identificable cada uno de los estamentos sociales por su conducta, su lenguaje, sus ideas. Pero ese es el planteamiento, después la novela avanza y como confiesa el propio Cortázar en la nota final:

El primer desconcertado he sido yo, porque empecé a escribir partiendo de la actitud central que me ha dictado otras cosas muy diferentes; después, para mi maravilla y gran diversión, la novela se cortó sola y tuve que seguirla, primer lector de episodios que jamás había pensado que ocurrirían a bordo de un barco de la Magenta Star.

Calificación: Delicioso.

Tipo de lector: Cualquiera.

Tipo de lectura: Ágil, amena, un Cortázar para todos los públicos. O casi, que los monólogos que se intercalan son aún más herméticos que las páginas más herméticas de Rayuela.

Argumento: Un grupo de habitantes de Buenos Aires gana como premio un crucero que no parece ir a ninguna parte. Unos se conforman, otros por suerte o por desgracia no.

Personajes: representan todos los estamentos sociales del Buenos Aires de la época, con una caracterización lingüística y de comportamiento que roza la perfección.

¿Dónde puede leerse? Lo ideal sería en un crucero, pero cualquier sitio vale.


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