Pendiente

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Nunca he comprendido muy bien porqué el relato breve no se considera del mismo modo que la novela. Es tradicional que se valore mucho mejor una novela mediocre que un buen libro de relatos.

Pendiente de Recaredo Veredas en un buen libro de relatos. El autor con una elegancia al escribir exquisita y un dominio del lenguaje más que notable consigue un libro de relatos que parece un libro de relatos. Esto, que puede parecer una afirmación sin importancia, es una de las mejores cosas que se pueden decir de este tipo de publicaciones. Y es que el relato es lo que es. Deberían mostrarnos ese momento en que el mundo cambia, el personaje se modifica o el narrador sufre un cambio sustancial por lo que ocurre. No se dibuja un mundo que haya que explicar puesto que eso es cosa de novelas. En el relato breve no puede faltar ni sobrar una sola palabra. La concisión al narrar, el dominio del lenguaje para decir lo que sea preciso del único modo que puede decirse o la creación de personajes evitando retóricas absurdas y maquilladoras son algunas de las características del cuento. Técnicamente las diferencias, por tanto, son muchas e importantes con respecto a la novela. Pero sería muy largo de contar.

El caso es que los relatos de este libro lo son. La técnica que utiliza el autor la que debe ser. El hilo conductor es visible y hace coherente el conjunto de la obra. No son relatos construidos para hacer que os finales se llenen de fuegos de artificio porque no es necesario. Es un buen libro de relatos. Es literatura. Y, todo esto, no es poco tal y como está el patio.

Sólo una pequeña pega. Uno de los cuentos, “Interludio”, que parece estar colocado en el centro del libro para que el lector se tome un respiro ante la intensidad narrativa del resto de la obra, se queda muy a mitad de camino. Es un chiste bien contado y no aporta gran cosa al conjunto. Pero esto es algo menor puesto que se recibe mucho más, mucho, del resto que lo que este “Interludio” roba.

Prologa el libro Manuel Rico, poeta y crítico literario. Editorial Dilema fue la responsable de su edición. Una pena que en el momento de su publicación y, a pesar de las críticas excelentes que acumuló, pasase desapercibido para el gran público.

Aún tienen una oportunidad para leer un buen libro.


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