La vida exagerada de Martín Romaña

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novela polimórfica y absorbente del peruano Alberto Bryce Echenique que se despoja de sus disfraces para volver a ponérselos cuando convenga, y es que de sus fans es sabida la terrible depresión que padeció tras el éxito de Un mundo para Julius, pero también éstos y sus otros lectores, deben saber que se encuentran aquí con un novelista que enriquece sus tramas hasta con lo personal, o quizá escondiéndolo y utilizando el viaje por Europa de un peruano licenciado en Derecho, que quiere parecerse a Hemingway, para asaz conocimiento de los pros y contras de mayo del 68.

Y es que Martín Romaña no es Echenique, de hecho éste aparece, junto a otro de los grandes, Ribeyro, como un fantasma que referencia más que ayuda a vivir y que parece estar ahí para hacer reaccionar al personaje, que, por otro lado, es tan Bryce como el propio autor, o al menos ¿qué otro registro que el testimonial para definir una convivencia tan estrecha con un tipo aparentemente tan gris, frío, melancólico, feo? Romaña, así, a lo suave, es un perdedor de la revolución y lo es también con las mujeres, sin embargo el autor lo quiere tanto, le inspira tal ternura, que acaba disculpándolo. Por eso su vida es bonita y está tan bien contada, quizás porque sabía que no pintaba nada en esa revolución y en el empeño encomiástico y abracadabrante de escribir una novela sobre los sindicatos pesqueros apoyados, no precisamente por el sector estudiantil popular, sino por los ricachones que acuden a París a por un título que los haga capaces de algo en algún sitio. También fracasa Martín con las mujeres, sobre todo tras vivir esa depresión neurótica mezclada con diarrea contenida, que le lleva a anclarse a un psiquiatra, sólo porque le gusta Franz Kafka, lo que le lleva a comprenderlo mejor a él, que el médico al paciente.

Calificación: Extraordinario.

Tipo de lector: Desprejuiciado y abierto de miras, dispuesto a contemplar el milagro de la literatura bien concebida.

Tipo de lectura: En ocasiones plomiza, pero muy humana y reconciliadora con ese espíritu. No sobran páginas.

Argumento:  Memorias de un perdedor contadas por sí mismo o del poder sanador que mece las palabras.

Personajes: Con secundarios de lujo con los que pasamos momentos tan divinos, el propio Martín Romaña es algo más que un diagnóstico, un modo de entender la vida genial y apasionante.

¿Dónde puede leerse? Aislado en el sillón Voltaire, del que, creo, la misma escritora Clara Sánchez, posee un apreciado por similar ejemplar.


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