jun 29 2010

Maldives

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Sin duda ninguna, Lonely Planet es la mejor colección de guías para viajar. Mejores que otras en la mayoría de los destinos y sin competencia en países asiáticos, Hispanoamérica y el mundo árabe.

No siempre se encuentras el destino buscado en español, pero la posibilidad del francés y el inglés multiplican enormemente la oferta y eso está muy bien.

Para Europa ya hay ediciones más trendy y más especificas que le hacen sombra.

Maldivas es un destino exclusivo, pero con esta guía (inglés), actualizada después del tsunami, tendremos acceso a lo que los privilegiados no ven y merece mucho la pena, Male, la capital, con su ambiente cosmopolita y sus mezquitas del siglo XVII talladas en piedra coral y los centros de buceo asequibles del atolón de Addu Atoll. Muy difícil encontrar esa información en otro sitio y merece la pena el viaje independiente a las islas.

Muy correctas descripciones de los resorts de lujo, donde se relacionan casi todos aunque los detalles no pueden competir con las fotografía de catálogo de las agencias o las fabulosas web de Soneva o One&Only.

Detallado todo lo relacionado con el buceo y breves pero excelentes introducciones geo-histórica y de vida salvaje.

Indispensable en la mochila y en el bolso de Prada.  Tom Masters la firma en solitario después de sus colaboraciones con el editor para Rusia y los países del Este.

Para Maldivas la mejor. Sin competencia.

Calificación: Buena.

Tipo de lector: Viajero alternativo.

Tipo de lectura: Amena. Inglés estándar.

¿Dónde puede leerse?: Durante el larguísimo vuelo.

¿Dónde encontrarlo?: www.orixa.es ; www.deviaje.es


jun 29 2010

Patrimonio

Artículo escrito por: Carmen Neke

Una de las cosas que me llaman enormemente la atención de la narrativa de Philip Roth es su sinceridad tan absoluta. Roth es capaz de escribir sobre cualquier tema, y de hacerlo sin juzgar, comentar o criticar. Se limita a exponer los hechos y los pensamientos a través de sus personajes, sin hacer ningún tipo de jucio de valor al respecto. Pero esto no quiere decir que sea una narrativa fría o distante: al contrario, se siente una enorme comprensión y empatía hacia las faltas, los vicios y los defectos que se van plasmando de manera casi documental. El autor no juzga, pero comprende. Esto es así en cada libro de Roth, pero en el caso de Patrimonio es aún más impresionante porque se trata de su propia vida lo que está novelando aquí. El libro trata sobre los últimos meses de vida de su padre, a quien diagnostican un tumor cerebral, y la difícil relación con su hijo, sus conversaciones, sus recuerdos. El autor hace de Philip Roth un personaje que sufre, ama, duda, rechaza… sin intentar justificar, explicar o suavizar la verdad, expuesta además con grandes dosis del típico humor judío amargo, absurdo y mordaz que Roth reconoce haber heredado de su padre. Hay que ser un gran autor para ser capaz de hacer algo así.

Es admirable la manera que tiene el autor de plasmar los sentimientos encontrados que le provocaba esta figura paterna, los años de lucha interna y la final aceptación del hombre que era su padre, con todas sus virtudes y todos sus defectos. La madre, en cambio, apenas aparece para morir y dejar al padre en la desolación y la soledad. La vida de la madre existe solamente en función de la de su marido, como figura silenciosa, paciente y amable pero sin las dimensiones míticas que se le conceden al padre. Una vida dedicada a los demás que no merece más que un par de párrafos sueltos en la obra de su hijo, quien es capaz de amarla y respetarla pero no de admirarla.  Es este un libro para hijos, sospecho, mucho más que para hijas. Pero en cualquier caso, es un gran libro.

Calificación: Impresionante.

Tipo de lector: Lectores masculinos que sean hijos o lo hayan sido alguna vez.

Tipo de lectura: Fascinante.

Engancha desde el principio.

No le sobra ni una página.

Argumento: Ser padre no es fácil, ser hijo lo es aún menos.

Personajes: De marcado color local judío y norteamericano, pero que expresan los sentimientos universales de amor y desamor, atracción y rechazo que se dan hasta en las mejores familias.

¿Dónde puede leerse? Libro todo terreno, se deja leer en cualquier parte.


jun 29 2010

Una habitación propia

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

De Virginia Woolf se han escrito muchas cosas. No sé si lo que de ella se dice es o no cierto, pero, sin lugar a dudas, es una escritora que revolucionó el papel de las mujeres en la literatura. Woolf perteneció al llamado Grupo de Bloomsbury (grupo integrado por una serie de intelectuales británicos -Leonard Wolf, Bertran Rusell, Vanessa Well, Katherine Mansfield, John Maynard Keynes- ) a principios del siglo XX. El nombre proviene del barrio en el que se encontraba la casa en la que residía Virginia Stephen y su esposo Leonard Woolf. Este barrio, situado alrededor del Museo Británico de Londres, todavía hoy guarda el carisma y la esencia de los barrios con historia propia. No duden en darse una vuelta por las cientos de librería que pueblan este distrito, si tiene la oportunidad.

Hasta la aparición de Virginia Woolf, el papel de las escritoras era totalmente secundario, posiblemente por el rol social que estaban obligadas a asumir. Las escritoras que encontramos hasta ese momento y que destacaban, son Emily Bronte, Jane Austen o Fanny Burney.  Las novelas de estas autoras despiden, todas, un cierto aroma a escritura de, por y para mujeres. Lo cual, entiendo, nos aleja muy mucho de la verdadera literatura.

Con Virginia Woolf, el panorama cambió. Una habitación propia es un ensayo elaborado a partir del discurso que la autora escribió cuando se le solicitó preparar una conferencia que versara sobre las mujeres y la literatura. Estas dos conferencias se pronunciaron antes la Sociedad Literaria de Newham y la Odtaa de Girton.

En este ensayo, una de las cuestiones fundamentales que Woolf  destaca es, que sin independencia económica, sin un espacio propio, ni el más genio de los genios puede llegar a escribir una buena novela. Por eso, en el año 1928, cuando escribió su ensayo sobre la mujer y la literatura causó un verdadero revuelo. Woolf va desgranando, a lo largo de su escrito, la relación de las mujeres con la novela, así como el papel que tienen asignados en ellas, poniendo de manifiesto que la mayoría de novelas no contienen personajes femeninos que pudieran considerarse reales. En la literatura, hasta entonces, sólo cabían dos tipos de personajes femeninos, las mujeres las que eran buenas y virtuosas o las que eran pecaminosas y la encarnación de todo mal.

Destaca la práctica inexistencia de mujeres escritoras de un cierto nivel. Sin embargo, lo novedoso de esta crítica, no radica en poner de manifiesto lo que ya era evidente, sino en destacar la causa de esta situación que, no es otra, que la falta de una formación concreta sumada a la falta de independencia económica. Sin libertad de todo tipo (este añadido es mío), no cabe una buena novela.

Este y no otro es uno de los pilares de la libertad de las personas, no sólo en la época de Woolf, sino en la nuestra propia. De ahí que se hiciera famosa su reivindicación de “una habitación propia y quinientas libras esterlina”.

El discurso de Virginia Wolf se cierra con algo que a mi me parece fundamental (no sólo en cuestiones literarias, sino como manera de afrontar una vida nueva en libertad), invitando a las mujeres de principios del siglo XX a seguir escribiendo todo tipo de libros, aunque no fueran unas escritoras brillantes, pues sólo asentando las bases de una buena cultura y practica literaria, en el futuro, podrían conseguirse grandes escritoras.

La libertad nunca antes había sido reflejada en una habitación a la que pudiéramos cerrarle las puertas.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Precisa e intensa.

Tipo de lector: Escritores en ciernes.

¿Dónde leerse? En las escalinatas del Museo Británico estaría bien, pero nos vale el Museo del Prado, la Fundación Miró o cualquier espacio donde se respire cultura y lo tenga ud. a mano.

¿Dónde encontrarlo? En su librería habitual.