Tierra virgen

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Alberto Vázquez-Figueroa escribe muy mal. Cuenta historias que deja sin resolver. Siempre. Para mí es un misterio esto de publicar basura y que la compren.
Intenta Vázquez-Figueroa mostrarse accesible desde su lenguaje y lo que consigue es un montón de páginas (qué pena de libros) llenas de garrapatas. A decir verdad, sus novelas, en general, y esta Tierra Virgen en particular, son una enorme y monstruosa garrapata. Esta va de la destrucción de la selva amazónica. Es decir, va de cómo talan árboles sin compasión para publicar novelas como este bodrio. Una tribu, un americano arrepentido por las barbaridades cometidas en la guerra, una enorme mina de cobre, un negocio destructor y conflictos que van apareciendo a medida que la novela avanza. Todo ello contado del mismo modo que lo haría mi madre a una vecina. Muy clarito, pero inservible para la literatura. Por si fuera poco, el final de la novela es de esos que un autor (carente de capacidad de fabulación) se saca de la manga para cerrar el asunto, cobrar el adelanto y comenzar con la siguiente idiotez que se le pasa por la cabeza. Una pena.
Tanto papel desperdiciado para tan poca cosa sí que sensibiliza con la tragedia del amazonas. Gracias Alberto, gracias.

Calificación: Lamentable.

Tipo de Lector: Mejor no intentarlo.

Tipo de lectura: Aburrida. Inservible.

Sobra todo.

¿Dónde puede leerse? Pues no se me ocurre nada. De verdad.

¿Dónde puede comprarse? Pues en cualquier sitio. Pero no se gaste el dinero. En serio.


2 Respuestas en “Tierra virgen”

  • AlmaLeonor ha escrito:

    ¡Hola!
    Creo que el derrotismo te invade. Concedo en que sus novelas no son buenas, pero al menos tiene algunas entretenidas. La que mencionas no la he leído. Si que leí “Coltán” y lo que si afirmo con rotundidad es que es un bodrio de no te menees.
    Hala, a mejorar ese humor.
    Besos.AlmaLeonor

  • Gabriel Ramírez Lozano ha escrito:

    Alma, me dices que estoy de mal humor y te lías a leches con el señor Vázquez-Figueroa. Y, encima, derrotista. Ja, qué cosas.