jun 19 2010

Azul Petróleo

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Además de dar la nota, montar numeritos, hacerse millonario con ello y vivir la mar de bien, Boris Izaguirre escribe novelas. Horribles novelas. Relatos que bien podrían haber sido escritos por cualquier aspirante a mal escritor, pero que ni aparece en la televisión ni es famoso por hacer gala de una condición sexual u otra.

El lenguaje ramplón, la construcción de la trama desde territorios ya sabidos y que no aportan nada, unos personajes muy mal configurados y unos diálogos que el que escribe (yo) recibe como un insulto a la inteligencia; todo eso, es lo que encuentra el lector al abrir la novela de Izaguirre. A cambio, encuentra una paz interior y una tranquilidad espiritual que no puede describirse al cerrarla y saber que nunca más tendrá que aguantarla sobre las manos.

Me he aburrido desde la primera página. Y, por supuesto, he terminado de leer este bodrio con pocas ganas. Muy poquitas.

Mezcla, el autor, sexo, política y autobiografía. Sale del intento una plasta amorfa que nadie en su sano juicio debería publicar al poner en peligro su prestigio como editor.

En fin, que no estoy yo para perder el tiempo. Primera y última novela que se me ocurre leer de este señor tan, tan… Y yo qué sé.

Calificación: Insultante.

Tipo de lector: Kamikazes.

Tipo de lectura: Aburrida.

Argumento: Uno que busca la verdad y no encuentra nada de nada. Como el lector.

Personajes: No había visto una cosa igual desde Espido Freire.

¿Dónde puede leerse?: No se me ocurre ni un solo lugar en el mundo.

¿Dónde puede encontrarse?: A mí me sobra un ejemplar. Lo regalo al primero que lo pida.


jun 19 2010

Lecciones de estética disidente

Artículo escrito por: Augusto Prieto

He oído que hay gente que piensa de Luis Antonio de Villena que es antipático y pedante. He oído también que cantidad de personas opinan que Belén Esteban es divina. Es lo que hay.

Lo que nadie puede negar es que de Villena es un escritor cuidadoso, ensayista culto y académico, poeta notable. Su conocimiento de los clásicos grecolatinos es envidiable.

Esta obra, es el compendio de trece conferencias escritas, pronunciadas y publicadas separadamente en diversas revistas y diarios

Tienen el interés de la variedad de los temas y del ingenio de su relator y puede ser que la frase con la que se inicia la primera, transmita el hilo conductor que pueda unir a cada una con las otras:

“No me parece exagerado proclamar que nuestro mundo se va volviendo –más cada día- horrible.”

Para escapar de este horror, Luis Antonio de Villena se sumerge en el estudio del amor alejandrino, que él mismo inventa y define; en los sucesos del olvidado escritor Cansinos-Asséns y del idolatrado Byron, así como en diferentes divagaciones sobre la estética, la juventud y otros temas y personajes extravagantes.

Es brillante el texto en el que se analiza el significado del concepto de esplendor a través de tres ciudades: Córdoba, Florencia y Venecia. Cuidado y evocador. Echamos en falta aquí la voz del conferenciante.

Son unos ensayos breves, frescos y lúcidos. Para leer y releer en cualquier momento

Calificación: Bueno

Tipo de lector: Diletantes

Tipo de lectura: Culta

¿Dónde puede leerse?: En el boudoir

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita o acude a www.libreriaberkana.com


jun 19 2010

El Aleph

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Borges es el gran maestro de la literatura inteligente, matemática, metafísica. La mente más destacada y más compleja. El Señor de los libros.

Para el que escribe esto, Borges es dios.

Esta colección de cuentos puede considerarse una muestra significativa de su talento ingenioso y diabólico.

Borges está por encima de todos, juega con nosotros. Es posible entender su mundo particular pero siempre sabemos que existe un nivel superior que solamente arañamos y eso está muy bien porque agita partes de nuestro cerebro diferentes a las habituales.

Nos asombra.

Lo que atisbó Borges en El Aleph es una visión que solo se puede comparar con las de Juan y Ezequiel y la cita de esta visión que quiero evitar, obra maestra de la enumeración del mundo y de cada una de sus cosas. La llave de ese mundo y el nombre de Dios los encuentra Tzicanán, mago de la pirámide de Qaholom, que Pedro de Alvarado incendió y nos aterra con su revelación en La escritura del dios. Porque Borges prolonga las investigaciones de los cabalistas, que buscaron la creación en los signos y la palabra. La Casa de Asterión nos hace ver el reverso de un mito universal y Los Teólogos es una concatenación asombrosa de citas y prodigios. El Zahir, la historia de una moneda que es el destino. Son diecisiete relatos.

Borges no obtuvo el más importante galardón literario por razones olvidadas y olvidables. Al fin y al cabo Alfred Nobel amasó su fortuna sobre las guerras y el mal e instituyó ese premio por un terrible complejo de culpa. Posiblemente Nobel no merecía a Jorge Luis Borges.

El maestro está por encima de las demás veleidades literarias.

Reveló hechos que desbordan la historia y cambian el pasado. Mintió. En El Aleph, el autor juega una partida de ajedrez en la que los lectores somos las piezas y las cosas del mundo los escaques.

¿Contra quién juega Borges?

Calificación: Obra maestra

Tipo de lector: Cualquiera dispuesto a devanarse los sesos. Algunas citas pueden requerir prolijas investigaciones. Nadie ha dicho que fuera fácil

Tipo de lectura: Hipnótica.

Argumento: Estremecedores.

Personajes: Prodigiosos.

¿Dónde puede leerse?: Sentado sobre su tumba, en Ginebra (’And ne forhtedon na’).

¿Dónde encontrarlo?: En todas partes.