Celos, amor y muerte. Tragedias y Pasiones del Toreo

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Siempre he sentido curiosidad por lo que debe pensar o sentir un torero. Me parece que deben ser tipos muy especiales. No discuto sobre la llamada Fiesta Nacional, no entiendo ni jota de ella, pero no deja de parecerme una cuestión curiosa, obviamente no exenta de polémica. Con toda seguridad no he podido sustraerme a lo que en su momento dijo Cansinos-Assen: “las corridas de toros, con su atractivo erótico y trágico forman parte de un complejo místico y cruel”.

Por aquello de matar la curiosidad me acerqué a un libro escrito por el periodista Julián García Candau, titulado “Celos, amor y muerte. Tragedias y Pasiones del  Toreo”. Debo decir que el libro en cuestión me pareció tan curioso que no pude resistir a leerlo de un tirón, de cabo a rabo. 

Desde el inicio, el periodista nos explica que el torero es un héroe popular que, por lo general, escapa de una vida de miseria y que, al entrar en juego con la muerte,  se convierte en lo que él denomina un personaje mitológico. De los toreros, de sus vidas, de su presunta incultura, sus portentosas vidas sentimentales, su lance a un mundo social al que acceden a través de un espíritu despierto y un infinito afán de superación, se han escrito innumerables artículos y libros.

La diferencia del libro de García Candau estriba en que nos relata, no sólo el color rosa de las tardes de gloria que viven los toreros, sino también los momentos de sombra, los dramáticos atardeceres y trágicas noches. Nos relata  sus infortunios y nos evidencia dos hechos que el mismo autor califica de siniestra coincidencia: el fracaso de muchos matrimonios entre toreros y artistas y la sucesión de muertes de toreros en el mes de mayo.

En el libro encontrarán la historia de “El Tragabuches” (José Ulloa), torero con una de las historias más novelesca del entorno taurino.  Se dice de él que en aquellos años (sobre 1820) vivía más del contrabando que de los toros. Que se casó con una bailaora llamada María “La nena” con la que compartió un negocio de compraventa ilegal. El descubrimiento del amante de su mujer (la esposa al sentirse descubierta escondió a su amante en una tinaja de agua y fue descubierto por el torero), propició su muerte de un certero golpe de faca, un golpe de descabello. Tras terminar con la vida del amante, cogió a la esposa infiel y la lanzó por el balcón. Antes de salir huyendo, colocó las ropas de la esposa para que sus piernas desnudas quedaran cubiertas. Se unió a una banda de forajidos que terminaron todos ejecutados. Sin embargo de “Tragabuches” nunca más se supo, desapareció sin dejar rastro.

Encontrarán la imposible historia de amor entre Juanito Belmonte  (hijo natural de Juan Belmonte) y Celia Gámez. Torero y  una estrella de la revista, diez años mayor que él, circunstancia insuperable para Celia Gámez quien llegó a decir “nos amamos intensamente. Un amor sincero y profundo. Nunca amé tanto a un hombre”. No llegaron a casarse jamás.

O la Historia de Manolete, “el ídolo que no fue feliz”. El famosísimo torero que, en la década de los 40, se convirtió en un ídolo nacional, homenajeado por la intelectualidad del momento (José María Alfaro, Agustín de Foxá, entre otros), en el restaurante Lhardy de Madrid (aún existe hoy en día) y elevándolo a figura afecta al régimen franquista. Cualquier cuestión de Manolete se convertía en un asunto nacional. De la leyenda sobre Manolete forma parte la penicilina, la tuberculosis y los amores con la actriz Lupe Sino (de quien se especulaba era mejicana cuando, en realidad, era española). Se dice que Álvaro Domecq impidió la boda in articulo mortis, la tarde que Islero (el quinto toro de la tarde. A saber dónde quedó  aquello de “no hay quinto malo”) lo corneó dejándole herido de muerte.

Un libro ilustrado con fotografías de la época, que me parece toda una curiosidad, tanto para los taurinos como para los que no lo son, pues hay una realidad que no podemos negar, los toros han tenido una importante presencia en el panorama nacional.

 Calificación: Una curiosidad.

Tipo de lectura: Sencilla y muy entretenida.

Tipo de lector: Cualquiera que no tenga prejuicios a la hora de leer temas relacionados con los pitones y lo que representan.

Argumentos: Retazos de la historia de diversos toreros y, en especial, su vida afectiva.

¿Dónde leerse?: En una terracita de verano saboreando un oloroso y un buen guiso de rabo de toro.

¿Dónde puede comprarse? En algunas librerías de lance.


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