jun 15 2010

Kamasutra

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

El Kamasutra o Los aforismos del amor es una codificación realizada por Vatsyayana, religioso y escritor hindú, cuyo nacimiento, sin poderlo precisar con exactitud, se sitúa entre el S. I y IV D.C., por algunas de las referencias al Satakarni Satavahana, Rey de Kuntal, de quien sí se sabe vivió durante el S.I. Poca cosa más se conoce sobre su autor.

El Kamasutra es una codificación de aproximadamente mil doscientos cincuenta “slokas” o versos que están divididos en partes, estas en capítulos y estos, a su vez, en partes. Una división extravagante. Vatsyayana lo compuso como parte de sus ejercicios doctos mientras era estudiante religioso en Varanasi (Benarés). No es un libro pornográfico, ni una recopilación de ilustraciones subidas de tono para alcanzar la satisfacción sexual. Como los hindús refieren, hay que conservar el “Dharma” (la virtud o mérito religioso), su “artha” (la riqueza mundana) y su “kama” (el placer o la satisfacción sensual) para, de esa manera, obtener el dominio de los sentidos evitando convertirse en un esclavo de las pasiones.

Para los entendidos, el Kamasutra, es menos un tratado del sexo que un tratado de conducta. Vatsyayana consideraba que la sexualidad femenina y masculina eran completamente distintas y atribuye a cada uno de ellos un papel distinto en las relaciones. Sin embargo todas irán encaminadas a que el hombre se sienta unido a la mujer, y ella a ese hombre.

En el Kamasutra es fundamental la intervención de los cinco sentidos junto con la mente y con el alma.

Por lo general, el Kamasutra se presenta ilustrado con dibujos explícitos de actos sexuales, pero estos, pese a tener un bonito colorido y mostrar posturas dignas del más prodigioso de los contorsionistas, no son gran cosa si no se presta atención al texto que los acompaña. Textos muy curiosos y hasta medianamente poéticos, si no fuera por las malas traducciones que del Hindi se han realizado. Una de ellas, la siguiente:  “Cuando una mujer aferrándose a un hombre como una enredadera se retuerce alrededor de un árbol, con su cabeza debajo de la suya con el deseo de besar y ligeramente hace el sonido de sut-sut , lo abraza y se une amorosamente a él, se llama un abrazo de retorcer enredadera”.

Calificación: Bueno.

Tipo de lector: Cualquiera, si además es flexible física y mentalmente pues mejor.

Tipo de lectura: Curisosa.

¿Dónde leerlo? En su casita junto a un partenaire con quien practicar.

¿Dónde comprarlo? En tu librería habitual.


jun 15 2010

La musa de los muchachos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los griegos practicaron y convirtieron en una institución la relación amorosa del hombre adulto con el muchacho y de ello queda constancia en los mitos y epopeyas en los que se basa la cultura griega clásica y también en la obra de sus principales filósofos y pensadores, desde Platón a Plutarco. Esta manera amatoria participaba de matices singulares bastante lejanos a nuestro siglo XXI.

En el siglo II, bajo el reinado del emperador Adriano, Estratón de Sardes editó sus composiciones sobre ese sentimiento amoroso y erótico bajo el nombre de Musa de los Muchachos (Μουσα Παιδιχη). Parece que algún recopilador posterior, posiblemente bizantino, añadió a este libro otros poemas, autógrafos o anónimos sobre el mismo asunto, dándole la forma en la que aparece en el libro XII de la Antología Palatina.

Por motivos bastante evidentes, estos poemas han sido durante siglos censurados y prohibidos, sobre todo por la nube de oscurantismo con que el cristianismo cubrió Europa a resultas de los alegatos de San Pablo primero y después de los fanáticos Teodosio y Justiniano. Hasta hoy.

Algunos de los poemas son, a pesar de traducciones, muy hermosos. Son 258 epigramas y están ordenados por temas: el paso fugaz de la adolescencia, la venganza de la edad implacable, el sufrimiento que causa el desdén del amado, el amor interesado. Parece que algunos poemas donde el destinatario es una mujer se incluyeron por errores debidos a la interpretación de los nombres propios.

Es un poemario que nos acerca a una época donde los códigos eran diferentes, época que –casualmente- sentó las bases de lo mejor de la ética, del arte y de la filosofía. Las composiciones que no son de mano de Estratón, lo son de las de algunos de los mejores poetas helenísticos como Calímaco, Asclepíades, Posidipo y Riano e influyó en toda la poesía posterior, especialmente en Cavafis.

No ha existido traducción castellana hasta 1980 y esta, la única, se debe al afán de Luis Antonio de Villena, gran poeta él mismo, brillante ensayista y orador. Roger Peyrefitte, claro, los había puesto anteriormente en lengua francesa.

Me produce curiosas reflexiones no encontrar la entrada de Sardes en el Index, al menos en el de 1948 que consulto. Seguramente se les escapó. Seguramente.

Como poesía, las composiciones no deberían molestar ni perturbar a nadie, antes bien, muchos adolescentes encontrarán en su lectura gran satisfacción.

Calificación: Interesante.

Tipo de lector: Culto.

Tipo de lectura: Sencilla a pesar de alusiones y traducción que están anotadas.

¿Dónde puede leerse?: No se si Grecia estará para leer nada en este momento. Seguramente en las islas sí.

¿Dónde encontrarlo?: Parece agotada la edición y podría encontrarse en www.iberlibro.com