Tres vidas de santos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Siguiendo las pautas intuitivas de la hagiografía tradicional, el escritor barcelonés Eduardo Mendoza entrega tres relatos pergeñados con su habitual fino humor e ironía, condensando una idea de beatería que convierte a los tres personajes principales (cada uno de ellos creado y escrito durante diferentes etapas de su vida) en un paradigma, si no siempre antieclesial, sí contando con la relajación de costumbres que supone la vida moderna. Son estos relatos irregulares de forma y fondo, un fresco que conforma a un escritor y lector amables con afán de entretenerse. Se nota especialmente en la primera parte un afán barojiano por describir que, quizás no entusiasme a muchos, pero lo cierto es que una vez superado este primer trance y sobre todo el tercer relato (que notamos más pegado a lo actual) son dignos de buen oficio con las palabras, aunque decir eso de Mendoza hoy, con lo que en su día significó, quizás le empequeñezca más que agrande.

Es La ballena una pequeña nouvelle (la más larga de las tres) donde quizás exista un defecto que al autor se le perdona, y es el hecho de que el protagonista tarda mucho en aparecer; aún así las elipsis están bien utilizadas y a pesar de que abunda la descripción, el autor sabe utilizarlas para que imaginemos la importancia de este obispo sudamericano, hippie y asesino, atrabiliario y porrero.

En El final de Dubslav se juega mucho más a la inconcreción, siendo el resultado la vida de un diletante perdido en África, al que una carta de su madre le recuerda su anterior vida en el seno de una familia yugoslava. Gracias a arduas investigaciones y a un aparatoso  accidente, Dubslav se lleva los méritos de toda una vida de trabajo por la ciencia de su padre oftalmólogo. Le auguramos gran futuro como político al tipo.

Por último, en El malentendido, un tal Poca Chicha, pasa de vivir en la cárcel por pequeños hurtos y escándalos públicos, a convertirse en el autor más vendido del país, para solaz desprecio de quién le introdujo en el mundo de las letras.

Calificación: Entretenido, divertido.

Tipo de lector: Está hecho para ser entendido por todos, sin embargo existe irregularidad estilística.

Tipo de lectura: Agradable, amable. Tal vez del primer relato sobren descripciones

Argumento:   Vida de tres tipejos a los que se llama santos más por su carácter marginal, que por responder a los patrones tradicionales de la hagiografía.

Personajes: Lo mejor del libro, especialmente Poca Chicha.

¿Dónde puede leerse? En cualquier sitio lejos de una iglesia.


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