jun 8 2010

Viajes por el África Occidental

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Mary Kingsley era tremenda. Era tozuda e intensa.

Sus primeros treinta años de vida, que pasó encerrada en su casa de Londres leyendo, fueron decisivos para la formación de su carácter. Aprendió a leer sola y a la muerte de su padre se embarcó para África a completar un libro que él había dejado inconcluso sobre fetiches religiosos y sacrificios rituales en las sociedades primitivas. Así como se lo cuento. Sin más.

A este primer viaje sucedió un segundo del que este relato es la crónica.

Mary se presenta entre los caníbales fang después de recorrer en canoa en río Ogowé vestida de negro como estricta gobernanta, con enaguas y corsé de ballenas, se enfrenta con ellos a gritos y después se sienta a tomar el té. Era la primera mujer blanca que había llegado hasta allí.

“Vaya, otra maldita ciénaga” se dice a sí misma cuando va camino del poblado de Egaja, “un lugar de terrible y diabólica reputación entre los blancos y entre los nativos del Congo francés” y la emprende con los cocodrilos a golpes de sombrilla. Nada se le pone por delante, escala montañas a donde no había subido nadie, penetra en las selvas y atraviesa los pantanos a nado ante el estupor de sus porteadores que no pueden más, y se pasa el viaje como buena británica criticando todo y a todos, por ignorantes, por insolentes, por caníbales y por salvajes.

En todo ello hay el atisbo de una mentalidad empírica y moderna como cuando escribe: “Lo peor que le puede ocurrir a un africano es que llegue alguien y le diga, venga, voy a civilizarte.”

El relato de las peripecias y la mala leche que la ayudó a llegar a donde quiso recorren cada párrafo de esta memoria que de alguna manera podría ser el antónimo de la novela de Conrad.

El relato de viajes desternillante de una dama inglesa que se pasea por el Corazon de las Tinieblas como si estuviera en Kensington Park.

Calificación: Inaudito.

Tipo de lector: Cualquiera.

Tipo de lectura: Amena y divertida.

Argumento: La narración del viaje.

¿Dónde puede leerse?: Antes de viajar a África para relativizar la mirada.

¿Dónde encontrarlo?: En tu librería de viajes o en www.orixa.com


jun 8 2010

La danza del vientre

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Existen muchas teorías sobre cuál es el origen de la Danza del Vientre. Algunas dicen que provine del norte de África, otras del antiguo Egipto, otras lo sitúan en oriente medio y su expansión por el mundo gracias a las migraciones del pueblo gitano e incluso indio.

Por lo general, se asocia la Danza del vientre con los cabarets y con un baile destinado a la seducción de los varones. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La danza del vientre nació para ser interpretada entre mujeres. Se bailaba en las zenanas (aquellas zonas de las casas que estaban reservadas para las mujeres y sus séquitos). Hacerlo de esta manera garantizaba que la mujer “honrada” no fuera  vista por nadie que no fuerza su marido, su familia o sus amigas. Esta costumbre fue extendiéndose a la India y, en consecuencia, también las actividades que en ellas se celebraban, entre ellas la danza del vientre.

En occidente se introdujo esa moda hacia finales del siglo XIX. Sin embargo se asoció a mujeres de moral dudosa, pues se bailaba en cabarets y otros espectáculos dirigidos a los varones.

En la danza del vientre los movimientos son suaves, ondulantes y fluidos, en los que deben coordinarse las diferentes partes del cuerpo, moviéndose a distintos ritmos. La atención se centra básicamente en la cadera y el vientre. El tipo de movimientos tiene diferentes significados.

Como curiosidad poner de manifiesto que existen distintos estudios que muestran que este ejercicio muy beneficioso desde un punto de vista físico y psíquico. De eso pueden estar seguros, pues una que se resiste a pocas cosas, también ha hecho sus pinitos en esto de la danza del vientre y puedo asegurarles que tras una sesión de danza del vientre, las endorfinas se ponen por las nubes y el ánimo mejora que es una barbaridad, amén  de adquirir una flexibilidad espectacular. Por otro lado, algunos médicos lo recomiendan a sus pacientes para recuperarse del parto, así como preparación para el mismo, ya que los movimientos fortalecen y aportan tono muscular a la zona pélvica.

Hoy en día, el tema de las danzas orientales, como todo lo exótico, se ha puesto de moda y es posible encontrar cientos de lugares en los que se imparte cursos y talleres para aprender a  bailar la danza del vientre. Sin embargo, hay que reconocer que requiere cierta práctica y cierta técnica, y que lo mejor es que se pueda practicar con cierta tranquilidad, aprendiendo los movimientos sin la tensión que el “directo” genera. Para ello es ideal el libro La danza del vientre de Dolphina, una bailarina profesional de Danza del vientre además de muchas otras cosas. En su libro explica qué es la danza del vientre y explica con una claridad meridiana cuales son cada uno de los movimientos que habitualmente se ejercitan.

Es un libro curioso con el que iniciarse en esta danza sin que parezcan patos mareados.

Calificación: Instructivo.

Tipo de lector: Cualquiera. A las señoras que quieran introducirse en el mundo de la danza del vientre.

Tipo de lectura: Sencilla en sus explicaciones y fácil de seguir gracias a las fotografías que marcan los movimientos.

Argumento:  La danza del vientre.

Personajes: Dolphina y sus amigas.


jun 8 2010

No me gustaría palmarla

Artículo escrito por: admin

Magnífico volumen editador por Demipage que reúne veintitres poemas de Boris Vian para recordar al autor después de pasar cincuenta años desde su muerte. Cada poema traducido por alguno de sus seguidores más ilustres (desde Javier Krahe hasta Santiago Auserón, pasando por Fernando Savater) e ilustrados por profesionales de primera línea (Jochen Gerner o Emmanuel Pierre, por ejemplo). Todo un reto para los traductores (el lenguaje de Vian es difícil e incluye palabras inventadas o al menos palabras que recogen significados distintos a los habituales, lo que hace muy difícil poder dar el sentido a cada poema) y, supongo, un verdadero placer para los ilustradores.

Boris Vian habla de la muerte en No me gustaría palmarla. Pero lo hace desde el humor y desde una irreverencia absoluta. Juega a escapar de lo que sabe seguro con un lenguaje transgresor y divertido. Los fans de Vian no pueden perderse algo así, los que no conocen al autor tienen una oportunidad inigualable de acercarse a él por la vía más rápida, los jóvenes encontrarán un hueco en el que pueden dar rienda suelta a su rebeldía y los temerosos ante la muerte lo pueden tomar como un curso intensivo con el que perder el miedo ante lo seguro.

Los más miedosos pueden estar tranquilos si quieren echar un vistazo a este libro. No sólo se habla de muerte. También se habla de la literatura, del oficio del escribir y de esas cositas. Una forma de hablar de la muerte más amable, más llevadera.

Una muestra. El poema está traducido por Luis Antonio de Villena (francamente brillante).

No ando muy ganoso

No estoy con la conveniente alegría

Para escribir pohesías

Si fuera como antaño

Las haría más de grado

Pero me siento aviejado

Me siento muy serioso

Y más bien conciencioso

Y sobre todo me siento perezudo.

Calificación: Maravilloso en su conjunto.

Tipo de lector: Fans de Vian, jóvenes. Abstenerse los que buscan las formas de siempre.

Tipo de lectura: Divertida.

Tema: Estamos muertos nos guste o no.

No sobra un verso. Y las ilustraciones son estupendas.

¿Dónde puede leerse? En uncementerio. O en la mesa de trabajo. Es lo mismo.